Jesús tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel a Dios, y expiar así los pecados del pueblo. Ha pasado por la prueba del dolor y puede auxiliar a los que pasan por ella.
— Pueblo de Dios (@_Pueblo_de_Dios) January 15, 2019
Hb2,14-18 pic.twitter.com/MHnbJOl9pf
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