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viernes, 15 de febrero de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 16 DE FEBRERO DE 2019


Sábado, 16 de marzo de 2019

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto". Una vez más Jesús nos sorprende al hablar de nuestra relación con los demás. Nos manda amar a nuestros enemigos. La propuesta de Jesús nos abre a un amor universal: Toda persona es mi prójimo y le debo mi afecto y aprecio. Es un amor que no puede quedar reservado al círculo de los más cercanos, a los de o a los que me aman, sino que alcanza incluso a los enemigos. Estamos ante una de las enseñanzas más novedosas y revolucionarias del Evangelio. Cuando Jesús habla del amor al enemigo se refiere a una relación radicalmente humana, de interés por su persona. Esto solo puede entenderse como expresión del amor de Dios. Este será su signo distintivo. Las palabras finales del Evangelio de hoy resumen perfectamente lo dicho anteriormente. En efecto, los discípulos deben vivir con la mirada puesta en Dios, pues están llamados a manifestar en su vida la perfección de Dios, cuya expresión más acabada es el amor incondicional a todos. Solo el amor es digno de fe. Señor Jesús, danos la gracia de amar siempre sin condiciones.

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