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jueves, 3 de enero de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 4 DE ENERO DE 2019


Viernes, 4 de enero de 2019
Por aquel entonces, "estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: Este es el Cordero de Dios. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: ¿Qué buscáis? Ellos le contestaron: Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? Él les dijo: Venid y veréis. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)". Orientados por Juan, dos de sus discípulos se ponen a seguir a Jesús. Comienzan a caminar tras él en silencio. De pronto, Jesús se vuelve y les hace una pregunta muy incisiva: ¿Qué buscáis? El hombre se define por lo que busca. Son las primeras palabras de Jesús en el cuarto Evangelio y las últimas a María Magdalena (Jn 20,15). Viene a decirles: ¿Qué esperáis de mí? ¿Qué creéis que puedo ofreceros? Los discípulos le responden con otra pregunta: "Rabí, ¿dónde vives?" Con esta pregunta no tratan de averiguar en qué lugar geográfico vive Jesús. Su interrogante es más trascendente: ¿desde dónde vives? ¿Cuál es la fuente secreta donde tú bebes? Jesús les contesta: "Venid y lo veréis". Jesús les invita a ir con él. Delicadamente les invita a una experiencia personal con él. Viene a decirles: Venid y experimentadlo vosotros mismos. Jamás se olvida lo vivido. Los discípulos fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Este relato nos muestra que el encuentro con Jesús no es un ejercicio intelectual, sino ante todo una relación personal. El discípulo ha de asomarse a la vida de aquel a quien quiere seguir de cerca. Así lo hicieron aquellos primeros testigos, siguiendo las indicaciones personales de Jesús.

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