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viernes, 4 de enero de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 5 DE ENERO DE 2019


Sábado, 5 de enero de 2019
En aquel tiempo, "Determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: Sígueme. Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael le contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Jesús le contestó: ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores. Y añadió: En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".  Jesús toma la decisión de ir a Galilea. Él continúa convocando a sus discípulos y se les va revelando. El evangelista no aclara ni el tiempo ni el modo cómo encontró a Felipe. Se acerca a él y le llama directa y personalmente. Le pide que siga su propio camino. Estamos ante un mandato radical y sin condiciones. El evangelista constata el lugar de procedencia de Felipe. Ya son tres discípulos de profesión pescadores.  Una vez llamado por Jesús, Felipe, como anteriormente Andrés con su hermano Pedro, encuentra a su amigo Natanael (Don de Dios) y, desbordado de alegría, le comunica su experiencia  personal con Jesús. Felipe presenta a Jesús desde una fe mesiánica. El esperado largamente por generaciones de israelitas, resulta que ahora es el hijo de José de Nazaret. Natanael  no ha sido todavía iluminado por la luz de la fe. Felipe no intenta convencerlo a base de argumentos y de explicaciones. Simplemente le dice: Ven y verás. Cuando Jesús vio...Es Jesús el primero en ver a Natanael y descubre en él un israelita en quien no hay engaño. Natanael queda desconcertado al oír aquel retrato de su persona. Cuando Natanael estudiaba las Escrituras debajo de la higuera, allí estaba también el Espíritu Santo para iluminar en la comprensión de la Palabra de Dios. Natanael, impresionado por el conocimiento que Jesús tiene de él, se rinde a la evidencia. Confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, el Rey de Israel. Para encontrarse con Jesús y seguirlo no bastan las enseñanzas de los demás, es necesario el trato personal con Él. ¿Lo tenemos de verdad?

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