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jueves, 18 de julio de 2024

EL PAN DE LA PALABRA

 

VIERNES, 19 DE JULIO DE 2024. Mt 12,1-8

QUIERO MISERICORDIA Y NO SACRIFICIO

 

Jesús defiende a sus discípulos que arrancan espigas en sábado para comer. Los defiende frente a la acusación de los fariseos con estas palabras: "¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa 'quiero misericordia y no sacrificio', no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado". Atravesaban por senderos estrechos los campos sembrados Jesús y sus discípulos que, acuciados por el hambre, arrancaban las espigas y, frotándolas con las manos, las desgranaban, comiéndose los granos. La Ley (Dt.23,25) permitía arrancar algunas espigas al pasar por el campo de un amigo, pero prohibía expresamente (Ex.34,21) segar en día de sábado. Los fariseos, pues, acusaban a los discípulos, no de hurto, sino de la violación del descanso sabático. Jesús disculpa y defiende a sus discípulos con argumentos tomados se la Sagrada Escritura. De un modo especial, Jesús acusa a los fariseos de su poca caridad con el prójimo. No hay que pararse en la letra de la ley, sino atender más bien al espíritu con que ha sido dada por Dios, que es amor y caridad. He aquí la gran enseñanza que hemos de aprender cada uno de nosotros. Lo primero es el amor a Dios y a los hermanos. Todo lo demás está en segundo lugar. Como dice Jesús, citando al profeta Oseas (6,6), 'quiero misericordia y no sacrificio'.