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domingo, 3 de mayo de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 

 

DOMINGO, 3 DE MAYO DE 2026. San Juan (14,1-12)

 

"NADIE VA AL PADRE, SINO POR MÍ"

 

Celebramos hoy el quinto domingo de Pascua. En la primera lectura (Hech.6,1-7) se narra la elección por parte de la comunidad de siete servidores para encargarlos de la administración de los bienes y el servicio a los pobres. Una vez elegidos, la comunidad se los presentaron a los apóstoles "y ellos les impusieron las manos orando". Los Apóstoles, por su parte, se reservan para la oración y el ministerio de la Palabra. En la segunda lectura (IPe.2,4-9) se nos dice que junto a Cristo, la piedra angular, rechazada por los hombres pero elegida por Dios, todos los bautizados somos piedras vivas que entramos "en la construcción del templo del Espíritu". Somos una "raza elegida", "un sacerdocio sagrado". "un pueblo adquirido por Dios". Todos los bautizados están llamado a formar parte activa del Pueblo de Dios; un pueblo sacerdotal. En el Evangelio de hoy (Jn.14,1-12), Jesús habla a sus discípulos de irse al Padre a preparar "estancias" para ellos. Él desea que donde está él, estén también los suyos. Para acceder a esta meta, Jesús se nos presenta de este modo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí". Jesús además de ser el camino, es también la verdad y la vida. La comunión de Jesús con el Padre es plena; quien le ve a Él, ve al Padre, pues sus obras son las del Padre. Uno y Otro comparten el mismo ser, vivir y actuar. Según esto, los discípulos de Jesucristo hemos de permanecer unidos a Él. No existe otro camino, otra verdad y otra vida que nos pueda conducir hasta el Padre. Hemos de recorrer el camino de nuestra existencia terrena, siguiendo de cerca la huella del Señor Jesús.