SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,4-15)
"SALIÓ EL
SEMBRADOR A SEMBRAR SU SEMILLA"
Ante una multitud de
gente, Jesús dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del
cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de
brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los
abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra
buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó:
El que tenga oídos para oír, que oiga...". Jesús está recorriendo aldeas y
ciudades anunciando la Buena Noticia del Reino. Con la parábola del sembrador,
Jesús quiere mostrar la suerte que puede correr la Palabra de Dios. Además, esta
parábola es un canto a la esperanza, porque la acción de Dios está ya presente
en su predicación. La misma comunidad, a la que escribe Lucas, está viendo como
el anuncio del Evangelio ya se ha extendido por diversas comunidades dentro del
Imperio romano. Después de exponer la parábola, los discípulos le preguntaron
qué significaba. En la explicación de Jesús se destacan las distintas
respuestas a la Palabra. En principio la Palabra es buena y abundante. Por
parte de los oyentes es necesario escucharla con un corazón noble y generoso.
El fruto, por tanto, depende de nuestra acogida. Hemos de aprovechar todos los
medios, que el Señor ha puesto a nuestro alcance, para que la Palabra encuentre
en nosotros una tierra buena donde pueda fructificar abundantemente.
