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sábado, 29 de agosto de 2026

 


MARTES, 1 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (4,31-37)

 

"...SU PALABRA ESTABA LLENA DE AUTORIDAD"

 

Jesús se encuentra en Cafarnaún y los sábados enseñaba en las sinagogas. "Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: ¡Basta! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios. Pero Jesús le increpó diciendo: ¡Cállate y sal de él! Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: ¿Qué clase de palabra es esta?...". Después de exponer su programa de actuación, Jesús comienza a cumplirlo, mostrando la salvación de forma concreta. El evangelista pone de manifiesto el asombro de la gente ante la enseñanza de Jesús, porque su palabra estaba llena de autoridad. En la curación del endemoniado aparece el poder de la palabra de Jesús. El demonio intenta controlar el poder de Jesús pronunciando su nombre de: 'Santo de Dios'. Bien sabemos que en la mentalidad bíblica conocer y nombrar a alguien es en cierta medida dominarle. Es el último esfuerzo del mal para alejar a Jesús. La misma pregunta: ¿Has venido a acabar con nosotros?, pone de manifiesto la creencia común de aquel entonces, de que antes de que llegara el Señor, habría un combate contra las fuerzas del mal. De algún modo las tradiciones evangélicas nos presentan a Jesús llevando a cabo esta tarea. Como vemos en este relato, la palabra de Jesús aparece llena de de fuerza y eficacia contra el mal que esclaviza al endemoniado. Realmente Jesús es el Santo de Dios. Señor Jesús, aumenta nuestra fe en el poder salvador de tu Palabra.

 

MIERCOLES, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (4,38-44)

 

JESÚS, EL GRAN SANADOR

 

Al salir de la sinagoga, Jesús fue a casa de Simón. Allí curó a la suegra de Pedro, que estaba con fiebre. "Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: Tú eres el Hijo de Dios. Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto...". El texto evangélico nos ofrece en primer lugar una manifestación espléndida del poder sanador de Jesús. Hay reconocer al respecto, que en tiempos de Jesús, los judíos no separaban, como hacemos nosotros, el mal físico del mal espiritual. De este modo toda curación era un signo del gran combate  contra el mal que dominaba el mundo (cfr. Lc 4,6). Exorcismos y curaciones se multiplican en el relato de hoy. De este modo se pone de manifiesto el poder curativo que alcanza a toda la persona. También aparece en el texto evangélico otra dimensión de la persona de Jesús: buscar el retiro, el silencio para la oración. El Señor Jesús es modelo de persona orante. Cuida con esmero el trato íntimo con su Padre. La gente de aquel lugar le buscaba, para que se quedase con ellos. Jesús no accede a este deseo y les dijo: "Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado". Así se muestra a la gente como un predicador itinerante que debe llegar a los diversos lugares. 

 

JUEVES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (5,1-11)

 

"...SOY UN HOMBRE PECADOR"

 

 

La gente se agolpaba en torno a Jesús. Junto al lago de Nazaret vio dos barcas a la orilla. Subió a la barca de Pedro y le pidió que se apartara un poco de tierra. Desde la barca enseñaba a la gente. Al acabar de hablar dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Respondió Simón y dijo: Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse...Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador...Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron". Los que escuchaban a Jesús quedaban sorprendidos por la autoridad con la que hablaba. La gente, desde la orilla, escucha a Jesús que habla desde la barca. Después de remar mar adentro, sucede el signo de la pesca milagrosa. El evangelista culmina la narración con una escena conmovedora que tiene por protagonista a Simón Pedro. Este apóstol es un hombre de fe, seducido por Jesús. Por su experiencia como pescador, Pedro sabe que nadie se pone a pescar a mediodía en el lago, sobre todo si no ha capturado nada por la noche. Pero se fía de Jesús y echó las redes. Pedro es una persona sincera. Sorprendido por la pesca milagrosa, se arroja a los pies de Jesús y se confiesa pecador. Reconoce su pecado y su indignidad para convivir con Jesús. Este le acoge y le asocia a su tarea de reunir y convocar a los hombres y mujeres al proyecto salvador de Dios. Señor Jesús, que seamos fieles y nobles discípulos tuyos. Que nos fiemos siempre de tu Palabra.

 

VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (5,33-39)

 

A VINO NUEVO ODRES NUEVOS

 

En aquel tiempo, "dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber. Jesús les contestó: ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo llevan, y entonces ayunarán. Y añadió esta parábola: Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: Está bueno el añejo". Los fariseos y los escribas formulan a Jesús una pregunta sobre el ayuno. Como los discípulos de Jesús no ayunaban, los fariseos preguntan el por qué de esta práctica. En su respuesta a los fariseos Jesús compara la antigua alianza con la nueva. Para formular esta comparación, Jesús utiliza la imagen de la tela y del vino. En efecto, así como el vino nuevo y la pieza de tela nueva no pueden unirse a lo viejo, así ocurre también con la llegada de Jesús. El vestido nuevo se estropea para componer un viejo; el trozo del nuevo no dice bien con el vestido viejo. En Palestina el vino se echaba en odres. La comparación se hace entre el vino y los odres. El vino nuevo exige odres nuevos. Jesús trae consigo una novedad radical. La Buena Noticia de Jesús exige odres nuevos. 

 

SÁBADO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,1-5)

 

"EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR DEL SÁBADO"

 

"Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos. Unos fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido? Respondiendo, Jesús les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él. Y les decía: El Hijo del hombre es señor del sábado". Para entender este texto, es necesario destacar que el descanso del sábado era uno de los rasgos distintivos de la comunidad israelita. Algunos textos del Antiguo Testamento hacen alusión al descanso sabático y a algunas prohibiciones sobre determinados trabajos. Ahora bien, los intérpretes de la ley habían ido mucho más lejos. Existía una lista de treinta y nueve clases de trabajos prohibidos en sábado. Entre ellos, el caso que aparece en el texto de hoy: arrancar espigas y desgranarlas. También estaba prohibido curar en sábado, siempre que no fuera necesario. Para Jesús el sábado debía estar al servicio del bien y de la vida. En este sentido, el sábado es el día apropiado para practicar la misericordia. Así lo entendió y practicó Jesús en sus curaciones en sábado. Los cristianos sabemos hemos de dar culto a Dios en espíritu y en verdad y no vivir esclavizados por ninguna casuística.

 

DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Mateo (18,15-20)

 

CORRECCIÓN FRATERNA

 

Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios que proclamamos en este domingo insiste en la práctica de la corrección fraterna. En la primera lectura (Ez 33,7-9) el profeta Ezequiel nos recuerda que somos responsables no solo de nuestra salvación, sino también de la de los demás. El Señor se lo dice al profeta: "...tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre". El profeta, como atalaya del pueblo en el exilio, tiene que anunciar los peligros para que el pueblo se aperciba de ellos. Si no quieren oírle, no tendrá responsabilidad alguna en la muerte de ellos. Ezequiel siente sobre sí la responsabilidad del anuncio de la Palabra. En el Evangelio (Mt 18,15-20) se nos amonesta al respecto: "Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano...". Jesús nos habla de la práctica de la corrección fraterna. Es muy difícil acertar en este servicio tan importante para la vida de la comunidad. Hemos de realizarlo con mucha caridad y en el momento oportuno. De este modo practicaremos el verdadero amor con el prójimo, como nos señala la segunda lectura (Rom 13,8-10). Como nos advierte el salmista: "Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis vuestro corazón" (Sal 94). Sólo desde una actitud humilde, es posible escuchar en el corazón la Palabra de Dios y practicar con sentido evangélico la corrección fraterna. 

 

LUNES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (6,6-11)

 

"¿QUÉ ESTÁ PERMITIDO EN SÁBADO?"

 

Un sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar: "Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada: Levántate y ponte en medio. Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús le dijo: Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla? Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: Extiende tu mano. Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús". El evangelista señala que la enseñanza y la curación de un hombre que tenía paralizada la mano derecha se produce en sábado y en la sinagoga. Una vez más, son los escribas y fariseos los que están al acecho para ver si Jesús curaba en sábado. Como en otras ocasiones, Jesús lee los pensamientos de aquella gente y actúa en consecuencia. En primer lugar, Jesús manda a la persona enferma que se levante y se ponga en medio. Se levantó y permaneció en pie. Es entonces, cuando Jesús plantea unas preguntas incisivas a toda aquella gente. Las plantea  con toda libertad. Está dispuesto a devolver la salud a aquella persona. El sábado es para hacer el bien; para practicar la misericordia. Manda a aquel hombre que extienda la mano. Lo hizo y su mano quedó restablecida. Este gesto exasperó a los escribas y fariseos y entre ellos discutían qué hacer con Jesús. 

 

MARTES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Mateo (1,1-2.15-16.18-23)

 

"NO TEMAS ACOGER A MARÍA, TU MUJER"

 

Hoy celebramos la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Ella es de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado (elogio del Martirologio Romano). Desde esta perspectiva, el relato evangélico de hoy (Mt 1,1-16.18-23) comienza con una larga genealogía que va de Abrahán a José, esposo de María, de la que nació Jesús. Una historia que abarca varios siglos. En dicha historia aparece con una misión especial la Virgen María: ser la madre del Hijo de Dios hecho carne. En sus purísimas entrañas, por obra del Espíritu Santo, encarnó el Hijo de Dios. En este sentido, la natividad de la Virgen Madre de Dios es realmente una noticia de gozo para toda la humanidad. De la Virgen ha nacido el sol de justicia, nuestro Salvador. En la oración colecta de esta fiesta, la Iglesia pide a Dios: "Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia. Así, cuantos recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, conseguiremos aumento de paz en la fiesta de su natividad". Nos alegramos en el nacimiento de santa María Virgen. Este acontecimiento fue para todo el mundo esperanza y aurora de salvación. La Virgen María se entregó del todo a la voluntad de Dios sobre ella. Que María nos ayude con su intercesión maternal a responder diariamente y con prontitud a lo que Dios quiera de nosotros. 

 

MIERCOLES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  san Lucas (6,20-26)

 

BIENAVENTURANZAS Y AMENAZAS

 

Por aquel entonces, "Jesús levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: Bienaventurados los pobres,, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!...". Con este texto se inicia el sermón de la llanura. Comienza con las cuatro bienaventuranzas. Se refieren a situaciones concretas. Su carácter social refleja el interés de Jesús por los pobres. Acostumbrados, tal vez, a escuchar las 'bienaventuranzas' tal como aparecen en el evangelio según Mateo, se nos hace duro a los cristianos de los países ricos leer el texto que nos ofrece Lucas. Las bienaventuranzas desestabilizan la escala de valores que predomina entre los hombres. La salvación de Jesús aporta una nueva comprensión de la existencia muy distinta de la predominante en nuestro mundo. No hemos de pensar que la mirada de Dios se dirige preferentemente a los pobres porque son mejores o más justos que los ricos, sino porque Dios quiere ser misericordioso con los oprimidos o excluidos. En Lucas las bienaventuranzas van seguidas de las malaventuranzas contra los ricos. Son palabras que resuenan como advertencia y amenaza. Pero a la vez nos invitan a la conversión y a asumir la pedagogía de Dios, que dirige su misericordia hacia los más débiles. 

 

JUEVES, 10 DE SEPTIEMBREDE 2026.  San Lucas (6,27-38)

 

"AMAD A VUESTROS ENEMIGOS"

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: A los que me escucháis os digo: Amad a vuestro enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis solo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis solo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros". Jesús dijo a sus discípulos unas palabras muy exigentes. Nos dice que debemos amar como el Padre nos ama. Comienza diciéndonos: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian". Preguntémonos con sinceridad: ¿Qué podemos hacer los creyentes ante estas palabras de Jesús? ¿Suprimirlas del Evangelio? ¿Borrarlas del fondo de nuestra conciencia? ¿Dejarlas para tiempos mejores? Hemos de amar a todos con un amor no de trueque, te amo si me amas, sino asimétrico, que dice: te amaré aunque no me ames. Jesús piensa que la persona es humana cuando el amor está en la base de toda su actuación. Y ni siquiera la relación con los enemigos ha de ser una excepción. Es precisamente este amor, que alcanza a todos y busca realmente el bien de todos sin excepción, la aportación más humana que puede introducir en la sociedad el que se inspira en el Evangelio de hoy. ¿Quién es realmente hijo del Padre? No es el que no hace mal a nadie pero queda encerrado en su cómodo egoísmo. Es el que hace el bien a todos, sin esperar nada a cambio. Hay situaciones en las que este amor al enemigo parece imposible. En tal situación no hemos de olvidar que nosotros vivimos de la paciencia y el perdón de Dios. El cristiano perdona, porque se siente perdonado por Dios. Cualquier otra motivación es secundaria. Perdona el que sabe que vive del perdón de Dios. Olvidar esto es hablar de otra cosa muy diferente del perdón evangélico. Somos conscientes que perdonar, como Dios nos perdona, no es fácil. Recordemos al respecto estas palabras de la carta a los Efesios (4,32): "Sed más bien bondadosos y compasivos los unos con los otros, y perdonaos mutuamente, como Dios os ha perdonado por medio de Cristo".

 

VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (6,39-42)

 

¡HIPÓCRITAS!

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga  que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano". En el texto se recoge una parábola que Jesús dirige a sus discípulos. Según el ejemplo gráfico de Jesús, cuando un ciego guía a otro ciego, corren el riesgo de caer los dos en el hoyo. Podemos decir que nosotros hemos caído en la espiral del crecimiento por el crecimiento, el desarrollo por el desarrollo. Tal vez la fe, lejos de desaparecer, se haga más necesaria que nunca para guiar a una humanidad necesitada de luz y sentido. En la segunda parte del texto se habla de la hipocresía. Muchas veces la corrección nace de la caridad y la expresa. Las palabras de Jesús nos ponen en guardia para que sepamos primeramente reconocer nuestras debilidades (la viga) antes de intentar corregir los defectos de los otros (la mota). Si obramos así nuestra intervención correctora será comprendida y aceptada. De lo contrario, seríamos unos hipócritas.

 

SÁBADO, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (6,43-49)

 

"CADA ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO"

 

Jesús dijo a sus discípulos: "No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca, ¿Por qué me llamáis 'Señor, Señor', y no hacéis lo que digo?...". Al dirigirse a sus discípulos, Jesús les hace una advertencia sabia: Cada árbol se conoce por su fruto. No existe árbol bueno que dé frutos malos; pero tampoco, hay árbol malo que dé frutos buenos. Las palabras de Jesús tienen una repercusión individual y social a la vez. Las noticias que llegan diariamente hasta nosotros nos presentan con frecuencia una sociedad dañada por tantas injusticias y abusos, donde van creciendo las 'zarzas' de los intereses y las mutuas rivalidades, y donde brotan abundantes 'espinos' de odios, discordias y agresividad. ¿Cómo sanar esta sociedad? Se trata de cuidar la salud integral de cada persona, para que cada una, como un árbol bueno, dé frutos buenos. ¿Cómo favorecer un ambiente más saludable para el desarrollo integral de cada ser humano? Esforcémonos por hacernos la vida más humana y llevadera. Aprendamos diariamente el arte de acogernos mutuamente. ¡Qué importante es ofrecer refugio, acogida y escucha a tantas personas maltratadas por la vida! Es necesario dar aliento al que sufre y estar dispuesto a perdonar y aceptar el perdón. En el fondo se trata de alentar la bondad de nuestro corazón. Del corazón bueno brotan frutos sanos. El hombre se va construyendo en el interior del corazón. Señor Jesús, cuida de nuestro corazón, para que demos frutos sanos.

 

DOMINGO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Mateo (18,21-35)

 

"¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE PERDONARLO?"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios nos habla con insistencia del perdón de las ofensas. En la primera lectura (Eclo 27,30-28,7), después de rechazar la venganza, se nos dice : "Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados. Si un ser humano alimenta la ira contra otro, ¿cómo puede esperar la curación del Señor?". Si no somos capaces de perdonar al hermano, no podemos aguardar el perdón de Dios. En el Evangelio (Mt 18,21-35) se recoge esta pregunta de Pedro a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". Jesús nos manda perdonar siempre. El perdón que pedimos a Dios está ligado al perdón que estemos dispuestos a ofrecer a los demás. Así aparece en la parábola del 'siervo sin entrañas' que aparece en el Evangelio de hoy. En un mundo tan conflictivo como el nuestro, no resulta fácil escuchar la llamada de Jesús al perdón ni sacar todas las implicaciones que puede tener el aceptar que una persona es más humana cuando perdona que cuando se venga.  Todos los días recordamos la bondad del perdón en la oración del Padrenuestro, cuando decimos: "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El salmista (Sal 102) nos muestra su experiencia de su relación con Dios que es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Señor Jesús, danos la fortaleza de estar siempre dispuestos al perdón.

 

LUNES, 14 DE SEPTIEMBREDE 2026.  San Juan (3,13-17)

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ.

 

Hoy celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. En la celebración de esta fiesta  proclamamos el Evangelio (Jn 3,13-17) donde se recogen unas palabras que Jesús dirige a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". Nicodemo muy interesado por Jesús, aparece en escena como representante del judaísmo docto, pero que no quiere que sea conocida su simpatía hacia Jesús. Por eso acude a él de noche. Nicodemo va buscando luz. Según Jesús, la luz que lo puede iluminar todo está en el Crucificado. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la luz que podría iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles. Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La mirada del Crucificado representa el amor poderoso y creíble de Dios. Por otro lado, la cruz nos revela la solidaridad del Hijo. Es el varón de dolores, que tomó sobre sí el pecado de muchos...Sus heridas nos curaron" (Is 53,11-12). El Hijo de Dios pasó por nuestros padecimientos (Heb 2,18) y los asumió en su propia carne. Los cristianos celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, porque desde la fe sabemos  que la Cruz es revelación: por un lado del amor del Padre; y por otro, de la solidaridad del Hijo. Esta revelación no es dolorosa, sino gozosa. 

 

MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (2,33-35)

 

PROFECÍA DE SIMEÓN

 

Destaca la profecía de Simeón sobre Jesús como signo de contradicción (para caída y levantamiento) y la espada que atravesará el alma de María, revelando los pensamientos de muchos corazones; enfatiza que el ministerio de Jesús no será fácil, exigirá fe y llevará al sufrimiento, uniendo a María al destino sacrificial de su Hijo y presentándola como modelo de aceptación de la Palabra divina, aunque duela, invitando a la Iglesia a la compasión y seguimiento de Cristo en su cruz, uniendo dolor y gozo. 

 

MIERCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (7,31-35)

 

"¿A QUIÉN SON SEMEJANTES?"

 

Por aquel entonces, Jesús dijo: "¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado. Porque vino Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores. Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón". El texto evangélico habla de la acogida y del rechazo que han tenido Juan y Jesús, a pesar de que ambos encarnan dos tipos diferentes de enviados de Dios. Esto es lo que se nos propone en la parábola de los niños que estaban en la plaza. Juan se manifestó como asceta y muchos lo consideraron como un poseído por el demonio. Por su parte, Jesús se presenta como alguien que come y bebe y se le considera borracho y comilón. En ambos casos tiene lugar una falsa lectura de los signos de Dios. Solamente 'los hijos de la sabiduría' han sabido reconocer la sabiduría de Dios presente en las palabras y los hechos de Juan y Jesús. Este texto goza de gran actualidad. En esta época está presenta la tentación de quedarnos con una religión a la carta, apartándonos de lo que nos molesta y aceptando solo aquello que nos parece bien. Nos creemos capaces de condicionar a la divinidad. Sin embargo, bien sabemos que la fe es una decisión razonable.  

 

JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,36-50)

 

SIMÓN EL FARISEO Y LA MUJER PECADORA

 

El texto evangélico de hoy (Lc 7,36-50) es muy extenso. Vamos a detenernos en algunos aspectos que sobresalen en el texto bíblico. Una pecadora del pueblo interrumpe el banquete organizado por Simón el fariseo para agasajar a Jesús. La pecadora se dirige directamente a Jesús. No dice nada. No sabe cómo expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Besa una vez y otra vez aquellos pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello, se los unge con perfume. El fariseo contempla horrorizado la escena. La mirada de Jesús es diferente. Él solo ve el amor y el agradecimiento grande de una mujer que se sabe querida y perdonada por Dios. Le ofrece el perdón de Dios, le ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a vivir en paz. Simón, el fariseo, parece, sin embargo, incapaz de comprender la misericordia de Dios. Simón se encuentra entre aquellos a los que se les ha perdonado poco. Es de esos 'justos' a los que Jesús no ha venido a llamar. No puede entender la gracia, el don gratuito y generoso del que Jesús es heraldo y realizador. Se trata de comprender y aceptar la paradoja central del Evangelio: el perdón no se da a cambio de amor, sino que se da simplemente sin esperar nada a cambio. Es lo que la fe de la pecadora ha entendido. Ella amó mucho porque se le perdonó mucho. Ayúdanos, Señor, a mirar la realidad y a las personas con entrañas de misericordia. VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  san Lucas (8,1-3).

 

VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,1-3)

 

"CAMINANDO DE CIUDAD EN CIUDAD"

 

Por aquel entonces, "iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes". El relato evangélico nos presenta a Jesús como un misionero ambulante que va predicando el Evangelio del reino. ¿Quiénes acompañan a Jesús? En este texto aparecen dos grupos de personas. Por un lado, aparecen los Doce, aunque todavía no han recibido la responsabilidad de la misión (cfr. Lc 9,1-2). Le acompañan también mujeres. En tiempos de Jesús esto resultaba algo insólito entre los judíos. Algunas habían sido curadas por Jesús y otras muchas le ayudaban con sus bienes. También en esto, Jesús se muestra libre de las trabas y costumbres de su tiempo. Está claro que Jesús quiere la salvación de todos. Para Él todos somos importantes. Nos quiere a todos a su lado. No excluye a nadie. Señor Jesús, te damos gracias por llamarnos e incluirnos entre tus discípulos. 

 

SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (8,4-15)

 

"SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR SU SEMILLA"

 

Ante una multitud de gente, Jesús dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga...". Jesús está recorriendo aldeas y ciudades anunciando la Buena Noticia del Reino. Con la parábola del sembrador, Jesús quiere mostrar la suerte que puede correr la Palabra de Dios. Además, esta parábola es un canto a la esperanza, porque la acción de Dios está ya presente en su predicación. La misma comunidad, a la que escribe Lucas, está viendo como el anuncio del Evangelio ya se ha extendido por diversas comunidades dentro del Imperio romano. Después de exponer la parábola, los discípulos le preguntaron qué significaba. En la explicación de Jesús se destacan las distintas respuestas a la Palabra. En principio la Palabra es buena y abundante. Por parte de los oyentes es necesario escucharla con un corazón noble y generoso. El fruto, por tanto, depende de nuestra acogida. Hemos de aprovechar todos los medios, que el Señor ha puesto a nuestro alcance, para que la Palabra encuentre en nosotros una tierra buena donde pueda fructificar abundantemente.  

 

DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (20,1-16)

 

"ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. Como siempre la Palabra de Dios nos ilumina para vivir con sentido el domingo. En la primera lectura (Is 55,4-6) se nos invita a la conversión, "que el malvado abandone su camino, el malhechor sus planes; que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Porque mis planes no son vuestros planes". El profeta nos insta a abandonar el camino errado y volver al plan de Dios sobre cada uno de nosotros. Como reconoce el salmista (Sal 144) cerca está el Señor de los que lo invocan. En el Evangelio (Mt 20, 1-16)  se recoge la parábola de los trabajadores de la viña. En ella se nos habla de un propietario que contrató a todos los jornaleros que pudo. El mismo dueño de la viña fue a la plaza del pueblo una y otra vez, a horas diferentes. Al final de la jornada, aunque el trabajo había sido muy desigual, a todos les dio un denario. En nuestra mentalidad tan mercantilista, esta parábola resulta inaceptable. Los del primer grupo, que fueron a trabajar al amanecer, protestan porque el dueño de la viña ha tratado a los del último grupo, que fueron a trabajar al atardecer, como a ellos. La respuesta del propietario al que hace de portavoz, es admirable: "¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?". En verdad, no resulta fácil creer en esa bondad de Dios de la que nos habla Jesús en la parábola. Rompe nuestros esquemas. Dios utiliza los criterios del amor y de la generosidad. Los caminos de Dios no son nuestros caminos, sus planes no son nuestros planes. Dios rompe todos nuestros esquemas. Lo mejor es dejarle a Dios ser Dios, sin empequeñecerlo con nuestras ideas y esquemas.

 

LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Mateo (9,9-13)

 

"ÉL SE LEVANTÓ Y LO SIGUIÓ"

 

En aquel tiempo, "vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores que habían acudido se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa 'Misericordia quiero y no sacrificios: Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". Celebramos hoy la fiesta de San Mateo apóstol y evangelista. Precisamente el Evangelio de hoy nos habla de su vocación. Al ser invitado por Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos. Jesús estaba en casa de Mateo, sentado a la mesa con los suyos. Pero no están solos. Muchos publicanos y pecadores acuden al banquete y se sientan con Jesús y sus discípulos. La acusación de los fariseos es inmediata. Jesús responde a sus acusaciones descubriendo la hondura de su actuación. Lo hace en primer lugar con un proverbio que encierra una enseñanza de sentido común. Nadie se admira de que un médico se encuentre entre enfermos. Jesús se ve a sí mismo como un médico que viene a buscar y salvar a quienes se encuentran perdidos. Este comportamiento no es la actuación simpática de un profeta bueno. Aquí se nos está revelando cómo es Dios. Por eso les dice Jesús aprended de mi actuación lo que significan las palabras del profeta Oseas. "Porque quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6). Dios nos pide, ante todo, apertura a su misericordia y salvación.

 

MARTES, 22 DE SEPTIEMBRE 2026. San Lucas (8,19-21)

 

LA FAMILIA DE JESÚS

 

Por aquel entonces, "vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él respondió diciéndoles: Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". En un momento de la vida histórica de Jesús vienen a verle su madre y sus hermanos. Un gentío numeroso estaba entorno a Jesús. Le avisan que su madre y sus hermanos estaban fueran y que deseaban verle. Jesús aprovecha esta circunstancia, para mostrar a sus oyentes cuál es su verdadera familia. Ésta está formada por aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Con ello no está desdeñando los lazos de sangre, pero es evidente que Jesús quiere crear un nuevo pueblo y una nueva familia. Desde esta perspectiva, la familia de Jesús no está, pues, constituida por la relación física con él, sino por la obediencia a la palabra de Dios. Este Evangelio nos llena de gozo, porque cada uno de nosotros estamos llamados a ser de la familia de Jesús. Como discípulos de Jesús entramos a formar parte de su familia. 

 

MIERCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (9,1-6)

 

"SE PUSIERON EN CAMINO"

 

Por aquel entonces, "habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego les envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio...Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes". Jesús toma la decisión de enviar en misión a los Doce. La tarea que deben emprender consiste en el anuncio del reino de Dios y en la sanación de los enfermos. Se trata de una misión similar a la de Jesús. Ambas tareas se complementan mutuamente. Las palabras nos dan el sentido de los hechos y estos fundamentan las palabras. En la predicación del Reino se pone de manifiesto la llegada de la salvación que busca vencer toda clase de esclavitudes. Por su parte, los gestos de misericordia y liberación de los discípulos dan realismo y concreción al anuncio del Reino. Los discípulos han de emprender la misión encomendada por Jesús ligeros de equipaje. Han de trasladarse de un sitio a otro en condiciones de extrema sencillez. Oída la llamada de Jesús, los Doce se pusieron en camino anunciando la Buena Nueva y curando en todas partes. Señor Jesús, que seamos auténticos transmisores del Evangelio en este momento de la historia.

 

JUEVES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,7-9)

 

HERODES ESTÁ PERPLEJO

Por aquel entonces, "el tretarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de ver a Jesús". La gente se preguntaba con frecuencia acerca de la identidad de Jesús. El tetrarca Herodes oyó hablar de Jesús y no sabía a que atenerse acerca de su identidad. Estaba perplejo. En efecto, la predicación y los milagros de Jesús habían traído a la memoria del pueblo diversas figuras proféticas del pasado, especialmente Elías. Pero su identidad permanecía sin aclarar. Herodes había mandado encarcelar y matar a Juan el Bautista, porque éste criticaba sus relaciones con Herodías, mujer de su hermano Felipe. El encuentro con Jesús se llevará a cabo durante la pasión de éste. En aquella ocasión su cara a cara con Jesús le hará perder todo interés por él al negarse éste a responder a sus preguntas. Pasados veinte siglos, hemos de reconocer que la personalidad de Jesús siempre nos desborda. Necesitamos crecer día a día en el conocimiento del Señor Jesús.

 

VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,18-22)

 

"¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?”

 

"Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los grandes profetas. Él les preguntó: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día". El evangelista sitúa esta escena en un contexto de oración. Esto subraya la importancia de la escena. La gente en general tenía un concepto equivocado acerca de la identidad de Jesús. Pedro, en nombre de los discípulos, afirma que Jesús es el Mesías de Dios. Esto es verdad, pero incompleta, porque no se dice en qué sentido es  el Mesías de Dios. No es un Mesías político y triunfante. En verdad solo se comprenderá en qué sentido es Mesías después de su muerte. Él es realmente un Mesías que tiene que padecer, ser desechado, ser ejecutado y resucitar al tercer día. En verdad, el auténtico mesianismo de Jesús no puede separarse de la perspectiva del sufrimiento y de la muerte. De ahí que los discípulos deben seguir el camino hacia Jerusalén. Señor Jesús, que nunca nos escandalicemos de la cruz. 

 

SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,43b-45)

 

"PERO ELLOS NO ENTENDÍAN ESTE LENGUAJE"

 

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto". Después de la curación del muchacho epiléptico, la gente estaba maravillada. A pesar de ello, Jesús recuerda a sus discípulos la otra dimensión de su mesianismo. Los discípulos no entienden y Jesús permanece frente a su destino doloroso. Los aplausos  y manifestaciones masivas de júbilo no han de desviar el rumbo que Jesús ha dado a su vida. Y recalca: meteos bien esto en la cabeza. Los discípulos no entienden el lenguaje de Jesús. No acababan de entender el sentido de las palabras de Jesús. El evangelista pone de relieve la oscuridad y la falta de comprensión de los discípulos. Más todavía, tenían miedo de hacerle preguntas al respecto. Señor Jesús, ayúdanos a llevar con decisión y esperanza nuestra propia cruz. Tú estás siempre con nosotros. 

 

DOMINGO, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (21,28-32)

 

NO QUIERO. PERO DESPUÉS RECAPACITÓ Y FUE

 

Hoy es domingo, el día del Señor. Como siempre la Palabra de Dios es como una luz que nos alumbra en la vivencia del domingo. En este día los textos sagrados ponen de relieve que Dios manifiesta especialmente su poder  con el perdón y la misericordia. En la primera lectura (Ez 18,25-28) el profeta nos dice que si el malvado recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. El salmista (Sal 24) se dirige al Señor con estas palabras: "Recuerda, Señor, que tu misericordia  es eterna". En el Evangelio de hoy (Mt 21,28-32) se proclama la parábola de los dos hijos. Una parábola dirigida a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. En este relato un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El primero le responde bruscamente: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue. El segundo reacciona con una disponibilidad admirable: Voy, Señor. Pero no fue. El mensaje de la parábola es claro. También los dirigentes religiosos que escuchan a Jesús están de acuerdo. En efecto, ante Dios, lo importante no es hablar, sino hacer. Lo sorprendente es la aplicación que Jesús hace de la parábola. Se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del templo en estos términos tan duros: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios". En este camino van por delante no quienes hacen solemnes profesiones de fe, sino los que se abren  a Jesús dando pasos concretos de conversión a los valores del Reino. No cabe duda, al respecto, que nuestro modelo es el Hijo de Dios. Como nos dice el Apóstol en la segunda lectura (Flp 2,1-11): "Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús". Dejémonos llevar por la humildad, considerando siempre superiores a los demás. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría, pasando por uno de tantos". Dios tiene paciencia. No se cansa de perdonarnos. No nos cansemos nosotros de pedir perdón.

 

LUNES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,46-50)

 

"EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE DIOS.

 

En aquel tiempo, "los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante. Juan tomó la palabra y dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir. Jesús le respondió. No se lo impidáis; el que está contra vosotros está a favor vuestro”. En la primera parte del texto, Jesús responde a una pregunta planteada por los discípulos: ¿Quién es el más importante?  Los discípulos no acaban de entender que el Reino que Jesús anuncia no se sustenta en el poder. Ellos no han captado la lección que Jesús les ha dado sobre la renuncia y la cruz. La acogida y el servicio son rasgos esenciales del Reino. Para mostrarles esto, Jesús se identifica con un niño. El niño es el que depende enteramente de los demás. Lo contrario de lo que pretendían los discípulos, que buscaban la autonomía y el poder. Necesitamos crecer en los valores de la infancia espiritual. En la segunda parte del texto aparece Juan que piensa que los discípulos debían tener la exclusividad en el uso del nombre de Jesús. Sin embargo, para Jesús lo fundamental era el combate del Reino contra los poderes del mal, lo hiciera quien lo hiciera. En consecuencia, el poder de Dios podía actuar fuera de los que pertenecían al grupo de los elegidos por Jesús. Si no podemos probar que están contra nosotros, es que están a favor nuestro. Como dice la carta a los Filipenses (Flp 4,8): "Tomad en consideración todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable, virtuoso y de encomiable". 

 

MARTES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san Juan (1,47-51)

 

FIESTA DE LOS SANTOS ARCÁNGELES: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL.

 

La Iglesia celebra hoy la fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Acerca de los ángeles y arcángeles, nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: "La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición (n.328). El nombre de 'ángel' no es nombre de naturaleza, sino de oficio, de función. Por su naturaleza es 'espíritu', por su función es 'ángel' (cfr. San Agustín: Psal. 103, 1, 15). Así la información básica sobre el Arcángel Miguel ha de buscarse en la revelación bíblica (Dn 10,13; 11,21; Ap 12,7-12). Miguel literalmente significa "¿quién como Dios?". En relación con el Arcángel Gabriel nos encontramos con el texto de Lc 1,11-20. 26-38. La primera aparición es para Zacarías, el padre del Precursor, Juan Bautista. Este mismo Arcángel se aparece también a la Virgen María. El nombre de Gabriel significa: "Fortaleza de Dios". Por su parte el Arcángel Rafael aparece en el libro Tobías. Literalmente significa "Dios cura". En los tres casos, las intervenciones angélicas tienen a Dios como protagonista principal y a la persona humana como beneficiaria. El ángel-arcángel es el transmisor de un mensaje siempre salvífico y benefactor. Hemos de bendecir a Dios por siempre, por haber creado a los ángeles y arcángeles a través de los cuales actúa para nuestro bien.  

 

MIERCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE  DE 2026. San Lucas (9,57-62)

 

SEGUIR A JESÚS, SIN CONDICIONES.

 

Yendo Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, le dijo uno: "Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios". Jesús emprendió con decisión el camino hacia Jerusalén. Pone, además, de manifiesto en estos tres breves diálogos, que aparecen en este relato evangélico, la urgencia y el riesgo del seguimiento. En el primer diálogo, Jesús se presenta como alguien que no tiene un lugar propio, no tiene donde reclinar la cabeza. En el segundo diálogo Jesús se dirige a otro para que le siga. Pero éste se escuda en un deber importante de todo judío: enterrar a su padre (cfr 2Re 9,10; Jr 16,4). El anuncio del reino, al que es invitado por Jesús, está por encima de todos los deberes humanos. En el tercer caso, alguien le expone el deseo de seguirle, pero pretende primero despedirse de los suyos, como lo había hecho Eliseo al ser llamado por Elías para ser su discípulo (1Re 19,19-21). Jesús se muestra más exigente que Elías. Como discípulos del Señor Jesús, hemos de eliminar de nuestra vida todo aquello que obstaculice el testimonio cotidiano del Evangelio.