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jueves, 5 de febrero de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 

VIERNES, 6 DE FEBRERO DE 2026. San Marcos (6,14-29)

 

LA CABEZA DE JUAN, EL BAUTISTA

 

La fama de Jesús se había extendido mucho. Herodes oyó hablar de él. La gente no tenía una concepción uniforme acerca de la identidad de Jesús. Unos le confundían con Elías. Otros decían que era un profeta como los antiguos. Otros, incluido Herodes, sostenían que era Juan el Bautista que había resucitado. El evangelista aprovecha esta opinión de la gente para relatar cómo Juan Bautista fue decapitado por mandato de Herodes. Este había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel. El motivo era que Juan le decía a Herodes que no le era lícito vivir con Herodías la mujer de su hermano, Filipo. La misma Herodías aborrecía a Juan Bautista y deseaba acabar con él. Con motivo de un banquete que Herodes ofreció a los magnates en su cumpleaños, la hija de Herodías danzó y gustó mucho a Herodes. El rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy. Y le juró: Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino. Ella salió a preguntarle a su madre: ¿Qué le pido? La madre le contestó: La cabeza de Juan, el Bautista. Entra ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista. El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. Fue lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y la enterraron". Normalmente las danzas en los banquetes solían ejecutarlas las mujeres públicas; sin embargo, en esta ocasión es explicable que la madre hubiera tramado este plan para coger a Herodes en estado de embriaguez y arrancarle la sentencia de muerte contra el odiado Bautista. De hecho el plan de Herodías tuvo éxito. Juan el Bautista es un mártir de la verdad. A pesar de que Herodes le apreciaba, sin embargo no se calló la verdad. Al contrario, le dejó claro al rey que no le era lícito estar con la mujer de su hermano. He aquí un profeta que, con toda claridad, denuncia una situación injusta. Esto le costó la muerte. Fortalece, Señor Jesús, a quienes se ven probados en medio de las dificultades, para que no cedan ante la tentación de la mentira.