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martes, 21 de abril de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 


MARTES, 21 DE ABRIL DE 2026. San Marcos (6,30-35)

 

SEÑOR, DANOS SIEMPRE DE ESE PAN

 

En aquel tiempo, "dijo la gente a Jesús: ¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo. Jesús les replicó: Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan. Jesús les contestó: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed". El milagro de la multiplicación de los panes no convence a aquella gente. Le piden que les muestre sus credenciales. Estamos ante dos caminos paralelos, pero no coincidentes. Jesús exige una fe sin condiciones. Aquella gente exige, para creer en él, milagros espectaculares. Jesús no se deja llevar por las peticiones de ellos. Él intenta elevar a sus oyentes de la fijación que los tiene clavados en el milagro del pan y las codornices. Les dice que quien dio el pan del cielo fue su Padre y no Moisés. A primera vista parece que la explicación dada por Jesús les ha convencido. Por eso le suplican: 'Señor, danos siempre de ese pan'. Pero, ¿en qué pan están pensando? Sin duda alguna en el pan material con que saciaron sus hambres hasta hartarse. Ante tan cerrada incomprensión, Jesús da el paso definitivo, esperando que les haga despertar. Jesús se define como el pan de vida. Jesús es el verdadero maná, porque sacia el hambre de todos los que vienen a él. El verdadero pan del cielo, maná y pan de Dios, confluyen, se hacen realidad y presencia en su persona. Como aquellos contemporáneos de Jesús, pedimos a Jesús que nos dé el pan de vida que es él mismo. Todos los días se nos da en la Eucaristía.