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lunes, 27 de abril de 2026

 

sábado, 25 de abril de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 


 

 

 

 

LUNES, 27 DE ABRIL DE 2026.  San Juan (10,11-18)

 

"YO SOY EL BUEN PASTOR"

 

En los primeros versos del capítulo 10 del evangelio según san Juan (Jn.10,1-10), Jesús se había presentado como 'puerta' por ser él mismo el acceso a la vida auténtica. A continuación en el Evangelio de hoy (Jn.10, 11-18) se presenta como buen pastor con estas palabras: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas". Jesús no es un pastor más, sino el modelo, el verdadero, y la característica del pastor es conocer las ovejas y estar dispuesto a dar la vida por las ovejas. La oposición entre el pastor y el asalariado se funda en la motivación: el pastor presta su servicio por amor, renunciando al propio interés; el asalariado lo hace por dinero y, en el peligro, deja que las ovejas mueran. Entre el pastor y las ovejas existe un conocimiento mutuo; un amor profundo. Sigue afirmando Jesús: "Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre". Como buen Pastor, Jesús descubre el horizonte de su futura comunidad. Su misión no se limita al pueblo judío, se extiende a todos los hombres. Él quiere que exista un solo rebaño y un solo pastor. El designio de Dios de dar vida a la humanidad, Jesús lo hace suyo; por eso, entrega su vida por nosotros. Jesús afirma con toda claridad su absoluta libertad en el don de su vida. Nadie tiene poder para quitársela, Él la da por propia iniciativa. Desde la  imagen del buen pastor se puede perfilar una manera de vivir  y de entregarse sin límites por los demás. El buen Pastor nos ayuda y nos muestra el camino de la entrega generosa.