VIERNES, 6 DE FEBRERO DE 2026. San Marcos (6,14-29)
LA CABEZA DE JUAN, EL BAUTISTA
La fama de Jesús se
había extendido mucho. Herodes oyó hablar de él. La gente no tenía una
concepción uniforme acerca de la identidad de Jesús. Unos le confundían con
Elías. Otros decían que era un profeta como los antiguos. Otros, incluido
Herodes, sostenían que era Juan el Bautista que había resucitado. El
evangelista aprovecha esta opinión de la gente para relatar cómo Juan Bautista
fue decapitado por mandato de Herodes. Este había mandado prender a Juan y lo
había metido en la cárcel. El motivo era que Juan le decía a Herodes que no le
era lícito vivir con Herodías la mujer de su hermano, Filipo. La misma Herodías
aborrecía a Juan Bautista y deseaba acabar con él. Con motivo de un banquete
que Herodes ofreció a los magnates en su cumpleaños, la hija de Herodías danzó
y gustó mucho a Herodes. El rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras,
que te lo doy. Y le juró: Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi
reino. Ella salió a preguntarle a su madre: ¿Qué le pido? La madre le contestó:
La cabeza de Juan, el Bautista. Entra ella
enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: Quiero que ahora mismo me
des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista. El rey se puso muy triste;
pero, por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó
a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. Fue lo decapitó en la cárcel, trajo
la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a
su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y la
enterraron". Normalmente las danzas en los banquetes solían ejecutarlas
las mujeres públicas; sin embargo, en esta ocasión es explicable que la madre
hubiera tramado este plan para coger a Herodes en estado de embriaguez y
arrancarle la sentencia de muerte contra el odiado Bautista. De hecho el plan
de Herodías tuvo éxito. Juan el Bautista es un mártir de la verdad. A pesar de
que Herodes le apreciaba, sin embargo no se calló la verdad. Al contrario, le
dejó claro al rey que no le era lícito estar con la mujer de su hermano. He
aquí un profeta que, con toda claridad, denuncia una situación injusta. Esto le
costó la muerte. Fortalece, Señor Jesús, a quienes se ven probados en medio de
las dificultades, para que no cedan ante la tentación de la mentira.
