Páginas

miércoles, 13 de mayo de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 


JUEVES, 14 DE MAYO DE 2026.  San Juan (15,9-17)

 

PERMANECED EN MI AMOR

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros lo que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure, de modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros". Termina la alegoría de la vid, comienza la del amor y la amistad. La prueba más palmaria y concluyente de su amor es que Jesús nos introduce en el misterio del amor del Padre, del que él mismo ha brotado. Esto debe llenarnos de consuelo y de gratitud. Preguntémonos de verdad, ¿es posible que Jesús me ame con el mismo amor con que el Padre le ama a él? Esto es cierto. Ahora bien, el imperativo 'permaneced' entraña exigencias morales o, lo que es lo mismo actuar de acuerdo con el amor que Dios nos tiene. Jesús nos habla de un modo realista. Solo permaneceremos en el amor de Jesús, si guardamos sus mandamientos. Jesús hace referencia a otro don: la alegría. Desea que participemos en su alegría. Jesús nos da su mandamiento: "que os améis unos a otros como yo os he amado". La vida nos va mostrando que la práctica de este amor no es fácil, al estar compuesto de servicio, respeto, ternura, alegría. Son las dimensiones básicas del amor profundo. La característica del amor de Jesús es la entrega con dimensión universal y profunda. Pero, ¿quién ama así y hasta ahí, 'como yo os he amado? Jesús nos admite en su amistad. Nos trata como amigos. El paso de ser un cercano, un conocido, a ser un amigo, está en la comunicación plena que hace un corazón a otro. Jesús ha elegido a sus discípulos y los ha destinado a dar fruto abundante y duradero. Los eligió con un amor de preferencia, los que él quiso. Termina el texto con este mandato: 'Que os améis unos a otros'. Sigue vigente hasta el final de los tiempos este mandamiento nuevo del Señor Jesús.