MARTES, 20 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,35-38)
"...Y
ENCENDIDAS LAS LÁMPARAS".
Dirigiéndose a
sus discípulos, Jesús les dijo: "Tened ceñida vuestra cintura y encendidas
las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos
criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo
que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y,
si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así,
bienaventurados ellos". Jesús nos quiere despiertos, vigilantes. En varias
ocasiones, Jesús nos invita a la vigilancia. Nos llama a despertar de la
indiferencia, la pasividad o el descuido con que vivimos con frecuencia nuestra
fe. No es difícil vivir adormilados. Fácilmente ajustamos nuestra vida a lo que
se lleva. ¿Cómo despertar de la rutina? Para vivir con lucidez la fe cristiana,
es imprescindible conocerla cada vez más y con mayor profundidad. Para conocer
mejor nuestra fe es muy provechoso confrontarla con otras actitudes posibles
ante la vida. Además, hemos de agradecer con frecuencia al Señor el don de la
fe; Él nos la ofreció como un regalo. Cuanto más vamos conociendo el contenido
de la fe, tanto mejor acertaremos a vivirla en cada circunstancia. En un mundo
de tantas prisas y ruidos, para vivir despiertos es importante vivir más
despacio, cuidar mejor el silencio y estar atentos a las llamadas del corazón.
MIERCOLES, 21 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,39-48)
"¿QUIÉN
ES EL ADMINISTRADOR Y FIEL Y PRUDENTE...?".
Jesús continúa adoctrinando
a sus discípulos con estas palabras: "Comprended que si supiera el dueño
de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en
casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis
viene el Hijo del hombre. Pedro les dijo: Señor, ¿dices esta parábola por
nosotros o por todos? Y el Señor dijo: ¿Quién es el administrador fiel y
prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta
la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su
señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá
al frente de todos sus bienes...". Una vez más, Jesús nos hace una llamada
a la vigilancia. Para hablarnos de esta realidad, en el Evangelio de hoy, Jesús
recurre a diversas parábolas. Estas indican la actitud que han de tener los
criados que están esperando de noche a que regrese su señor, para abrirle el
portón de la casa en cuanto llame. Se trata, pues, de vivir con lucidez y
responsabilidad el momento presente. Desconocemos el momento de la llegada del
Señor. Somos conscientes de que hay momentos en la historia de la Iglesia en
que se hace más de noche. Ahora bien, nunca es bueno vivir con las luces
apagadas y echarnos a dormir. En el momento actual, dentro de nuestra vieja
Europa, es la hora de reaccionar, de despertar en la fe y de afrontar el futuro
con esperanza. Estamos demasiado adormilados; sufrimos una pasividad
generalizada dentro de la familia cristiana. Frente a esta realidad negativa, el
Espíritu sigue despertando en el corazón de muchas personas el gozo de vivir
con esperanza la fe cristiana en el seno de la Iglesia.
JUEVES, 22 DE OCTUBRE
2026. San Lucas (12,49-53)
EL FUEGO QUE
NOS TRAJO JESÚS
Por aquel
entonces, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a prender fuego a la
tierra, y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser
bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a
traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco
en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre
contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija
contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra".
En este breve texto evangélico Jesús nos habla del fuego que él lleva dentro de
sí. Jesús desea que dicho fuego prenda de verdad en toda la tierra y que nadie
lo apague. La pasión por Dios y por los más necesitados proviene de Jesús y
solo se enciende en sus discípulos al contacto con el Evangelio. A veces
estamos demasiado instalados en lo de siempre. Nos cuesta salir de nuestras
comodidades, para permitir que el fuego de Jesús queme nuestras impurezas,
mentiras, violencias e injusticias. El seguimiento de Jesús conlleva la
búsqueda de una sociedad más justa. Quien sigue de cerca a Jesús desea que el
fuego de Jesús arda cada vez más en este mundo. Es el fuego del amor a Dios y a
los hermanos. Se trata de vivir la paz exigente de Jesús. Tu paz, Señor Jesús,
no es como la da el mundo, exige la separación del bien y del mal y la
aceptación con todas sus consecuencias del Evangelio.
VIERNES, 23 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,54-59)
"¿CÓMO
NO SABÉIS INTERPRETAR EL TIEMPO PRESENTE?"
Por aquel
entonces, decía Jesús a la gente: "Cuando veis subir una nube por el
poniente, decís enseguida: Va a caer un aguacero, y así sucede. Cuando sopla el
sur decís: Va a hacer bochorno, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el
aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo
presente ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello,
mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por
llegar a un acuerdo con él...". Jesús echa en cara a sus contemporáneos el
no saber interpretar el tiempo presente. No se trata de un tiempo cronológico,
sino de un tiempo oportuno, un momento de decisión existencial. En este
sentido, enseña el concilio Vaticano II: "Para cumplir esta misión, es
deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e
interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada
generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la
humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la
mutua relación de ambas" (GS n.4). Estar atentos a los signos de los
tiempos consiste en seguir de cerca las huellas de la activa presencia de Dios
en la historia humana. De la misma manera que un hombre prudente intenta
reconciliarse con su adversario antes de que éste lo lleve ante el juez, así
también el hombre sabio procura reconciliarse con Dios antes del juicio que
viene. Jesús invita al pueblo de Israel antes de que sea tarde. No hay que
perder la oportunidad del signo de su ministerio para reconciliarse con Dios.
Jesucristo es signo eficaz de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con
los demás y con toda la creación.
SÁBADO, 24 DE
OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,1-9)
"SEÑOR, DÉJALA TODAVÍA ESTE AÑO"
En aquella
ocasión, "se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya
sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les
contestó: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos
porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo
mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé,
¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo
que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera. Y les dijo
esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto a
ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: Ya ves: tres años llevo
viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué
va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: Señor, déjala todavía
este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no,
la cortarás". La idea del juicio que viene une los primeros versos de este
texto con la parábola de la higuera estéril que aparece en los últimos versos.
Jesús cita dos ejemplos históricos que no se conocen con exactitud: Los
galileos asesinados por Pilato y los que murieron aplastados por la torre de
Siloé. La conclusión que saca Jesús de ambos ejemplos es clara. Aquellos que
perecieron no eran peores que los que quedaron con vida. De este modo Jesús
refuta la doctrina judía de la retribución, según la cual el que sufría alguna
desgracia era culpable de algún gran pecado. En lugar de ello Jesús nos dice que
ante Dios todos los hombres necesitamos convertirnos a los valores del Reino de
Dios. De lo contrario todos igualmente pereceremos. Termina el texto con la
parábola de la higuera estéril. Dios nos concede las oportunidades necesarias
para convertirnos. Todavía es tiempo de arrepentimiento e Israel tiene una
última oportunidad. Vivimos todavía en el tiempo de la paciencia de Dios.
¡Cuantas veces Dios ha pronunciado sobre nuestras pobres vidas esta misma
frase: 'Déjala todavía este año! El amor de Dios es paciente.
DOMINGO, 25 DE OCTUBRE DE 2026. San Mateo (22,34-40)
"MAESTRO, ¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL DE LA
LEY?".
Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios, que
proclamamos en este día, nos recuerda el núcleo básico de nuestra fe cristiana.
El libro del Éxodo (Ex 22, 20-26) nos manda cuidar de aquellos que más nos
necesitan: los emigrantes, las viudas. Tratar bien a las personas que conviven
con nosotros. Dios, que es compasivo, escucha el grito de los más pobres que
acuden a él. Estas indicaciones del libro del Éxodo gozan de gran actualidad en
el mundo actual. En el Evangelio de hoy (Mt 22,34-40) se recoge esta pregunta,
que un doctor de la Ley, planteó a Jesús: "Maestro, ¿cuál es el
mandamiento principal de la Ley?. Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el
principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a
ti mismo. En estos dos mandamientos se sostiene toda la Ley y los
Profetas". He aquí lo esencial de nuestra fe. Esta Palabra, nos urge
emprender en nuestros días un proceso de concentración en lo esencial para
desprendernos de añadidos secundarios y quedarnos con lo importante: Amar a
Dios con todo nuestro ser y querer a los demás como a nosotros mismos. Para
vivir de este modo nuestra fe cristiana, es necesario convertirnos, abandonando
los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero (1Tes 1,5c-10). El verdadero
amor a Dios, me exige amar al prójimo como a mí mismo. El amor lo es
todo. Lo que se nos pide en esta vida es amar. Señor Jesús, concédenos amar tus
preceptos para conseguir tus promesas.
LUNES, 26 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,10-17)
"MUJER, QUEDAS LIBRE DE TU ENFERMEDAD"
Un sábado, Jesús enseñaba en la sinagoga. Había una mujer
que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu, sin poder
enderezarse. "Jesús la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu
enfermedad. Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a
Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en
sábado, se puso a decir a la gente: Hay seis días para trabajar; venid, pues, a
que os curen en esos días y no en sábado. Pero el Señor le respondió y dijo:
Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del
pesebre, y los lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás
ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en
día de sábado? Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y
toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía". En el marco
de una sinagoga y en día de sábado, Jesús realiza la curación de una mujer que
llevaba dieciocho años paralítica. El jefe de la sinagoga no comprende esta
curación realizada en día de sábado. Es incapaz de ver en ella un signo de la
presencia del reino de Dios entre nosotros. Jesús considera el sábado como un
día importante para devolver la salud y la libertad a esta mujer. En efecto,
desatando a esta mujer de la esclavitud de Satanás, Jesús continúa la obra de
la liberación que Dios había iniciado en el éxodo. De este modo la mujer
recobra su identidad como hija de Abrahán. Mientras los dirigentes de Israel se
oponen a Jesús, el pueblo sencillo se alegra de ver lo que el reino de Dios
aportaba de plenitud a la vida de las personas. Siempre es tiempo oportuno para
hacer el bien. Con su comportamiento, Jesús muestra que su única ley es amar,
acompañar, escuchar y hacer el bien.
MARTES, 27 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,18-21)
EL GRANO DE MOSTAZA Y LA LEVADURA
En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se asemeja el
reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un
hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del
cielo anidaron en sus ramas. Y dijo de nuevo: ¿A qué compararé el reino de
Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de
harina, hasta que todo fermentó". Estamos al final de la primera etapa del
viaje de Jesús a Jerusalén. Como resumen de las instrucciones que Jesús iba
dando, aparecen estas breves parábolas acerca del Reino. En ambas comparaciones
se subraya el contraste que existe entre el comienzo y el final. El comienzo es
pequeño, el final es grande. Así el grano de mostaza es, en efecto, una de las
semillas más pequeñas, pero, al crecer, llega ser aun arbusto donde los pájaros
pueden anidar. De modo similar, basta una pequeña cantidad de levadura, para
fermentar una gran masa de pan. El reino de los cielos ya ha comenzado con la
predicación y la acción de Jesús. Sin embargo, su plenitud se revelará en la
aparición gloriosa de Jesús al final de los tiempos. En realidad, el reino de
Dios se levanta en nuestro corazón, allí donde va encontrando una respuesta
positiva a la llamada de Dios. Con la ayuda de la gracia, el reino de Dios, va
creciendo dentro de nosotros y en el mundo que nos toca vivir.
MIERCOLES, 28 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (6,12-19)
"ESCOGIÓ DE
ENTRE ELLOS A DOCE"
Por aquel entonces,
"Jesús subió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo
de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que
también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su
hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo,
Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el
traidor. Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande
de discípulos y una muchedumbre del pueblo...Venían a oírlo y a que los curara
de sus enfermedades...". Antes de la elección de los Doce, Jesús pasó toda
la noche en oración. Estamos ante uno de los acontecimientos más importantes de
la vida pública de Jesús. Él llamó a cada uno por su nombre. El grupo de los
Doce tuvo una misión no sólo importante sino única. Los Apóstoles constituyen
el núcleo inicial del nuevo pueblo de Dios. El número doce nos recuerda las
doce tribus de Israel. Después de bajar con los Doce, Jesús se detuvo en el
llano con un grupo numeroso de discípulos y con una gran muchedumbre del
pueblo. Allí les habla del Reino y los curaba de sus enfermedades. Una vez más,
la Palabra de Jesús va acompañada de las curaciones, como signo de la presencia
efectiva de la salvación en Jesús. La gente trataba de tocar a Jesús, pues
salía de Él una fuerza curativa. Gracias, Señor Jesús, por tu Palabra y por
curarnos de nuestras dolencias.
JUEVES, 29 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,31-35)
"VUESTRA CASA QUEDARÁ VACÍA"
En aquella ocasión, se
acercaron unos fariseos a decirle: Márchate de aquí, porque Herodes quiere
matarte. Él contestó: Id a decirle a ese zorro: Hoy y mañana seguiré curando y
echando demonios; pasado mañana llego a mi término. Pero hoy y mañana y pasado
tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te
envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a
sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa quedará vacía.
Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: Bendito el que
viene en nombre del Señor". Tal vez Herodes ha pensado en eliminar a Jesús
como hizo con el Bautista. Se trata en los dos casos de predicadores molestos
que insisten en las exigencias éticas que brotan de la fidelidad a la verdad.
La zorra es símbolo de la astucia. Pero Jesús no se deja engañar por nadie y
tiene su plan bien definido. Le queda todavía un tiempo para continuar su
ministerio. Jesús camina hacia Jerusalén, para enfrentarse a la muerte, que no
está determinada por los poderes de este mundo, sino que forma parte del plan
salvador de Dios. La repetición del nombre de Jerusalén indica un afecto y amor
despreciado. La imagen de la gallina extendiendo sus alas se usa en el Antiguo
Testamento para simbolizar la protección divina. En el umbral del nuevo
pacto de Dios con los hombres, y ante el rechazo de su persona, el mismo Jesús
anuncia la destrucción del templo, símbolo de la antigua alianza. Como Jesús,
seamos siempre profetas del amor infatigable de Dios, a pesar del ambiente tan
materializado que respiramos actualmente.
VIERNES, 30 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (14,1-6)
"¿ES
LÍCITO CURAR LOS SÁBADOS, O NO?".
"Un sábado, entró Jesús en
casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la
palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: ¿Es lícito curar los
sábados, o no? Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y
lo despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno
o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado? Y no pudieron replicar a
esto". En el marco de una comida en casa de un fariseo, y en día de
sábado, Jesús cura a un hombre enfermo de hidropesía. En varias ocasiones,
Jesús acepta la invitación de algún fariseo, para comer. Con todo, los fariseos
acechaban a Jesús, para cogerle en alguna falta. En su actuación, Jesús pone de
manifiesto que para él el sábado era un día especial de liberación y de
misericordia. No en vano en las tradiciones de Israel el sábado representaba el
recuerdo de los grandes dones de Dios a la humanidad y a Israel: la creación y
la liberación de Egipto. Por el contrario, entre los fariseos, pensaban que era
más importante respetar el descanso del sábado que curar a un enfermo. Además,
ante los casos de curaciones realizadas por Jesús, olvidan que el amor al
prójimo era uno de los mandamientos que resumía la Ley y los Profetas. Señor
Jesús, que cada día practiquemos el amor al prójimo como tú nos enseñaste
curando y sanando.
SÁBADO,
31 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (14,1.7-11)
"EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO"
Un sábado, Jesús entra en casa de un fariseo para
comer. Los fariseos le están espiando. Dándose cuenta que los convidados
escogían los primeros puestos, les dijo esta parábola: "Cuando te conviden
a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a
otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te
diga: Cédele el puesto a este. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último
puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para
que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces
quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece
será humillado; y el que se humilla será enaltecido". El marco de una
comida sirve a Jesús para pronunciar la parábola que se recoge en el Evangelio
de hoy. Ya en el Antiguo Testamento se aconsejaba no ocupar los primeros
puestos (cf Prov 25,6ss). En el texto de los Proverbios se trataba de una
exhortación moral. En cambio, en la parábola de Jesús adquiere los rasgos de
conducta propios de la llegada del Reino. El que desea entrar en el Reino ha de
hacerse pequeño, no tener pretensiones de ser justo. La verdadera grandeza es
la que tenemos ante Dios. Él será el que asigne a cada cual el puesto en el
banquete escatológico. El más importante en el Reino es el que sigue de cerca
el camino de anonadamiento del Señor Jesús. "Él, a pesar de su condición
divina, no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su
rango, presentándose como un simple hombre". Siguiendo las huellas de
Jesucristo, aprendamos a ser pequeños y humildes ante Dios y ante los hombres.
