MIERCOLES,
11 DE MARZO DE 2026. San Mateo
(5,17-19)
“…NO
HE VENIDO A ABOLIR, SINO A DAR PLENITUD"
Moisés habla al pueblo, para
instarle a escuchar los mandatos y preceptos del Señor. Si los escuchan
vivirán, entrarán y tomarán posesión de la tierra que el Señor les va a dar
(Dt. 4,1.5-9). La guarda y el cumplimiento de los mandamientos es el camino de
la fidelidad a la alianza. Los mandatos del Señor hacen sabios y prudentes a
los que los cumplen en su vida ordinaria. El salmista (Sal.
147,12-13.15-16.19-20) reconoce también que el Señor "anuncia su Palabra a
Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así ni les dio
a conocer sus mandatos". En el Evangelio de hoy (Mt. 5,17-19), Jesús nos
dice: "No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he
venido a abolir, sino a dar plenitud". ¿Qué significa dar plenitud? Es
mostrar la ley y los profetas en todo su contexto y con su pleno significado.
Esto es lo que hace Jesús continuamente en el Evangelio. Él no pretende
intensificar el peso de la ley o ponernos encima más carga. No es, por tanto,
el mero cumplimiento ciego y literal de su contenido estático. Se trata, en
consecuencia, de presentar la ley en función del hombre, no al hombre en
función de la ley. Esta plenitud de la ley aparece señalada en el Mandamiento
Nuevo que Jesús nos dejó a modo de testamento para todos sus discípulos:
"Amaos los unos a los otros como yo os he amado". La penitencia
cuaresmal nos debe llevar a conformarnos con el espíritu de este Mandamiento.
