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miércoles, 1 de julio de 2026

EL PAN DE LA PALABRA

 

JUEVES, 2 DE JULIO DE 2026.    San Mateo (9,1-8)

 

"LEVÁNTATE Y ECHA A ANDAR"

 

Después de subir a la barca y cruzar el lago, Jesús fue a su ciudad. Allí le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. "Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados. Algunos de los escribas se dijeron: Este blasfema. Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: ¿Levántate y echa a andar? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -entonces dice al paralítico-: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa. Se puso en pie y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad". Los portadores del paralítico se acercan a Jesús con fe. Este es un requisito decisivo, para que Jesús actúe. Al ver la fe que tenían, Jesús se dirige al paralítico, le da ánimos y le dice: "Tus pecados te son perdonados". Jesús puede curar la parálisis del alma, lo mismo que la del cuerpo. Jesús es el verdadero 'Dios con nosotros'. Tiene capacidad de perdonar pecados. Este poder de Jesús hace del hombre perdido, desesperanzado y paralizado un peregrino hacia la casa del amor fraterno. El pecado nos paraliza y nos va destruyendo. Nos esclaviza. El pecado nos va abriendo la puerta a la soledad, al vacío, a la tristeza. Jesús prueba su afirmación de perdonar los pecados con la curación instantánea y verificable para todo el mundo de aquel paralítico. La gente sencilla se quedó atónita y daba gloria a Dios, que da a los hombres tal potestad.