MIERCOLES, 27 DE MAYO DE 2026. San Marcos (10,32-45)
Narra el tercer anuncio de Jesús sobre su pasión y resurrección, que contrasta con la petición de poder de Santiago y Juan, revelando la incomprensión de los discípulos sobre la verdadera grandeza en el Reino de Dios, la cual no es dominio, sino servicio radical y entrega, reflejado en el ejemplo del Hijo del Hombre que vino para servir y dar su vida en rescate por muchos, transformando el modelo de liderazgo mundial.
Al mismo tiempo, por un lado, esta aspiración revela como los discípulos de Jesús aún no han entendido del todo la misión de su Maestro. Ellos esperaban un mesianismo demasiado terreno, demasiado pegado a las expectativas terrenas; y por otro lado, esta petición dio origen a una disputa con los otros diez discípulos, que se irritan con los dos hermanos.
La respuesta de Jesús pone la luz necesaria para comprender lo que está pasando. Jesús no reprende a los dos hermanos, aprovecha la ocasión para manifestar cual es el sentido de la verdadera autoridad en aquel grupo de hombres y mujeres que habían decido poner su destino en sus manos.
