JUEVES,
5 DE MARZO DE 2026. San Lucas
(16,19-31)
BENDITO QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR
El profeta Jeremías
(Jr.17,5-10) pone de manifiesto dos posibles formas de vivir nuestra
existencia. A estas dos formas básicas de entender la vida, corresponden dos
suertes: el fracaso o el éxito. Al que pone su confianza en el hombre y aparta
su corazón del Señor, le sucede el fracaso, expresado en términos vegetales por
el desierto. Por el contrario, es Bendito "quien confía en el Señor y pone
en el Señor su confianza". Será como un árbol frondoso que dará fruto en
su momento. El salmista (Sal.1, 1-4.6), al igual que el profeta, muestra su
convencimiento de que es dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el
Señor. Su vida será fructífera. El que confía en el Señor es la persona
prudente que ha plantado su vida junto a las fuentes de las aguas que dan la
vida. Como nos señala el Evangelio (Lc.16,19-31), no son los grandes banquetes,
ni la púrpura, ni el dinero los que nos llevan por la senda de la vida
auténtica; al contrario, nos conducen a la ruina total como le sucedió al rico epulón de la parábola. Los discípulos de
Jesús, siguiendo de cerca las huellas del Maestro, sabemos que es la justicia,
la caridad, el estar dispuestos a compartir de un modo especial con los más
necesitados, lo que nos llene de gozo y de esperanza. Señor Jesús, concédenos un
corazón cada día más compasivo. Un corazón al que le duela los dolores y
sufrimientos de los hermanos. He aquí la auténtica limosna de la Cuaresma.
