Llena de fe en la palabra celestial, del todo sometida a la voluntad divina que se ha manifestado en ti, tú respondes, ¡oh María!, con un abandono completo y absoluto: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". El "fiat" que pronuncias es el consentimiento al plan divino de la salvación... y es como el eco del "fiat" de la creación. Pero el mundo que Dios hará surgir después de tu consentimiento, será un mundo nuevo, un mundo infinitamente superior, un mundo de gracias, porque en ese mismo instante, el Verbo divino, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, se encarna en ti: 'et Verbum caro factum est'.
Beato Dom Columba Marmion
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