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viernes, 17 de agosto de 2012

MINUTO DE ORACIÓN


En verdad es junto y necesario darte gracias, Señor, Padre
santo, porque no dejas de llamarnos a una vida plenamente feliz.
Tú, Dios de bondad y misericordia, ofreces siempre tu perdón e
invitas a los pecadores a recurrir confiadamente a tu clemencia.

Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza; pero tú,
en vez de abandonarnos, has sellado de nuevo con la familia humana,
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido que ya
nada lo podrá romper.
Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y
reconciliación, lo alientas en Cristo para que vuelva a ti,
obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo, y se entregue al
servicio de todos los hombres.

Por eso, llenos de admiración y agradecimiento, unimos nuestras
voces a las de los coros celestiales para cantar la grandeza de tu
amor y proclamar la alegría de nuestra salvación

Plegaria Eucarística de la Reconciliación I

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