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miércoles, 11 de junio de 2014

“No merecía ganar. No le hubiera alcanzado si no se equivoca. Hice lo que tenía que hacer”.



Las anécdotas tienen un enorme potencial educativo: situaciones de la vida cotidiana pueden ayudan a entender e identificarse con grandes principios éticos. Es el caso de un atleta español que antepuso la honestidad a un triunfo deportivo. Iván Fernández Anaya dio toda una lección de deportividad en Navarra al dejar ganar una competición al africano Abel Mutai, quien lideraba la carrera y que a pocos metros de la meta pensó que ya había concluido el recorrido. Al no hablar castellano, Mutai no entendía que la gente a su alrededor le decía que siguiese porque aún faltaban varios metros. Fernández lo alcanzó y en vez de sacar provecho de la situación para ganar la carrera, animó al africano a seguir corriendo para lograr la victoria. Después declaró:“No merecía ganar. No le hubiera alcanzado si no se equivoca. Hice lo que tenía que hacer”. 

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