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jueves, 24 de julio de 2014

LUTHER KING

Foto: Las respuestas fáciles están a la orden del día. Lastimosamente, son muchas las ocasiones en que tomamos decisiones y acciones, sobre temas que influyen de manera importante sobre otros, partiendo de estas respuestas superficiales… momentos en donde nos preocupa tan poco el prójimo que no nos tomamos el trabajo de profundizar nuestras posturas, de re-pensar nuestras motivaciones y razones.
En muchas ocasiones se confunde la palabra pensamiento con la palabra preocupación. Hay quienes dicen que, tal vez, nuestro problema es pensar mucho las cosas, o que pensar demasiado nos hace mal. A mi entender no hay cosa más equívoca. Es un hecho que el estar preocupado por algo todo el tiempo no es sano, pero hablar de “pensar las cosas” no es un equivalente a esto. El pensar nos significa meditar y reflexionar sobre algo antes de tomar una decisión, antes de determinar un comportamiento. El pensar nos debería llevar a obtener una mejor comprensión de una idea, y a buscar buenos fundamentos para aceptarla o rechazarla, a librarnos de pre-juicios e interpretaciones endebles. También nos permite imaginar, crear, innovar… en definitiva, siempre pensamos las cosas y los acontecimientos, y tomamos decisiones de acuerdo a esos pensamientos. Pero de allí, el nombre de esta página, de este pequeño espacio en Facebook: Lo pensamos, sí, todos lo hacemos, pero tal vez, no lo pensamos demasiado, no lo pensamos lo suficiente.  Es una invitación para que a través de estas breves reflexiones de variados personajes y autores nos demos el tiempo de pensar un poco más sobre aquellas cosas que damos por hecho, o sobre las que evitamos inmiscuirnos hasta ahora. 
Pero es de notar que el pensar, es decir, meditar, reflexionar, cuestionar, preguntar… a muchos les da miedo, tanto miedo que ante alguien que lo hace (o lo intenta hacer), sacan su peor faceta, a veces llenándose de violencia para combatir las ideas que lo confrontan, que desafían sus pautas de vida. Es interesante ver en el relato de Jesús, como los religiosos de su época se enfurecían ante las afirmaciones y acciones de este Rabí, que cuestionaba constantemente sus creencias, sus interpretaciones de Dios. Él lo sigue haciendo. Realmente creo que no podemos decir que lo seguimos y no sentirnos confrontados en ese camino… “renovar nuestro entendimiento” es algo para cada día… es imposible dejar de conocer a Dios, es imposible no tener algo nuevo por aprender sobre Él, sobre la vida, sobre nosotros mismos, sobre los demás.

“Pensemos con firmeza y solidez”. Tomémonos un tiempo para pensar, y otro poco más para volverlo a pensar. No hay buen camino sin ello. Sí, todavía nos podemos equivocar, es parte de nosotros, de nuestro crecimiento… pero al menos serán menos los errores, y serán cada vez más las correcciones… y lo que hagamos y digamos será de provecho, y motivado por la voluntad de ese Dios, que no está encerrado en nuestros conceptos, que no se limita por nuestras conveniencias. Comprometámonos de buena gana a pensar con responsabilidad, sencillez y firmeza.

Nicolás Cruz.

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