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miércoles, 20 de agosto de 2014

CUENTO DE MOLTMAN

“Hace mucho tiempo, un joven vivía aquí en Kalamazoo. Era sumamente pobre, no tenía trabajo y habitaba en una chabola en ruinas, en un barrio de la ciudad. Una noche tuvo un sueño. Vio un inmenso tesoro enterrado debajo de un puente de una extraña ciudad que él conocía. El nombre de la ciudad era Praga. Cuando se despertó, tomó un azadón y se puso en camino. Caminó a través de toda América hasta la costa oriental, tomó un barco para que le llevara a Europa y estuvo vagando por muchos países europeos hasta que, finalmente, llegó a Praga. Allí encontró el puente con el que había soñado. Esperó a que oscureciese y comenzó a cavar. Durante siente noches completas estuvo cava que te cava. Y ¿qué es lo que encontró? ¡Nada! La séptima noche, vio repentinamente a otro muchacho que estaba sobre el puente. Este le observaba mientras manejaba el azadón y le preguntó qué es lo que estaba cavando. Cuando el joven le contó el sueño que había tenido en su chabola en América, el muchacho del puente se echó a reír y le dijo: “Precisamente la última noche tuve yo un sueño semejante. Vi un enorme tesoro enterrado debajo de la cama de una chabola medio derruida. La chabola estaba en un barrio de una pequeña ciudad con un extraño nombre: Kalamazoo. Pero no soy tan tonto como para acudir allí”. El joven entendió el mensaje. Tomó su azadón, se puso en camino por diversos países de Europa y atravesó bosques hasta que llegó al fin a Kalamazoo. Allí encontró de nuevo su chabola medio derruida, apartó la cama y comenzó a cavar… encontrando el tesoro con el cual había soñado. Y así se hizo rico”.

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