¿Hay algo que si hoy me faltara lo echaría ansiosamente de menos en mi vida? ¿Qué hay en mí que me ponga nerviosa perder o que yo haga o reaccione de forma compulsiva o automática? Una persona, una afición, un trabajo, un lugar... Nos autoengañamos fácilmente. Y no nos damos cuenta de nuestra falta de libertad interior.
Y a veces creemos que esto no nos hace daño. El primero daño es que a mí misma me quite la paz, que ande como ansiosa. El segundo, que prive a los demás de los dones que me da el Señor, que me vuelva selectiva e incapaz de compartir mi persona, mi tiempo y mis dones. Por andar pendiente de mí misma, dejo de estar pendiente de las necesidades de quienes me rodean y esto conscientemente no lo quiero.
Así que ojo con nuestros autoengaños! Son más peligrosos de lo que podemos pensar.
Participa con tu comentario...
Publicar un comentario