La fe cristiana implica ponerse manos a la obra.Echar raíces en el amor lleva a vivir desde un amor real, concreto, encarnado y fecundo. Supone trabajar con y por otros. A veces otros serán quienes te ayuden. En algunas ocasiones seré yo quien ayude a los demás.
Y muchas otras veces seremos, juntos, capaces de construir mucho… sanar heridas, alumbrar mundos nuevos, imaginar paraísos, desbaratar infiernos. Al juntar las manos y los brazos, al sumar las fuerzas, surge algo nuevo, diferente. En el encuentro hay una fecundidad mayor. En los proyectos así compartidos hacemos Reino.
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