
En estos días no podemos olvidar las palabras que Jesús dirige a Marta, la hermana de su amigo Lázaro:
• “Yo soy la resurrección y la vida”. Jesús participa del poder del Padre. Él es el manantial de la vida humana y la fuente de su íntimo sentido. Él aporta su rescate definitivo cuando ha sido secuestrada por el pecado y por la muerte.
• “El que cree en mi aunque haya muerto vivirá”. Cuando las esperanzas se agotan, tan sólo en Él se recobran. La muerte física no es el final del camino humano, si ha estado marcado por el amor de Él y por la fe en Él.
• “El que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”. A la vida física es preciso que se añada la fe en el Mesías Jesús. Sólo así será vencida la muerte.
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