Que no me olvide, Jesús,
que tu mensaje se mantiene vivo
no sólo en el árbol de la palabrería
sino en el fruto de las buenas obras
Que tu mensaje se difunde con fuerza
cuando nuestras manos son alivio,
esperanza y fuerza moral
para los que se sienten desarmados
y sin más horizonte que la muerte.
Que no me olvide, Jesús,
Que tus preocupaciones,
han de ser las mías
Que tus desvelos,
han de contar con horas de mis horas
Feliz domingo,
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