
“El hablaba del templo de su cuerpo.”
“Destruid este templo y en tres días lo levantaré.” (...) Tanto el templo como el cuerpo de Jesús son, para mí, símbolos de la Iglesia.... El templo será levantado y el cuerpo resucitará al tercer día...Porque al tercer día surgirá en el cielo nuevo y en la tierra nueva (2Pe 3,13) cuando los huesos, es decir, toda la casa de Israel (Ez 37,11) se levantará en el gran día del Señor, y la muerte será vencida...

Al igual que el cuerpo de Jesús, sujeto a la condición humana vulnerable, fue clavado a la cruz y sepultado, luego resucitado, así el cuerpo total de los fieles a Cristo ha sido clavado en la cruz con él y “ya no vive” (Gal 2,19) En efecto, como Pablo, cada uno de ellos no se glorificará de nada si no es en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que hizo de Pablo un crucificado para el mundo y el mundo para él. (cf Gal 6,14)...”Porque hemos sido sepultados con Cristo”, dice Pablo y añade, como si hubiera recibido una prenda de la resurrección: “Y con él somos resucitados.” (cf Rm 6,4-9) Cada uno camino por una vida nueva, que todavía no es la resurrección gloriosa y definitiva...Si alguien es puesto en el sepulcro en este tiempo, vendrá el día en que resucitará.
[Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo
Comentario sobre San Juan 10,20]
Comentario sobre San Juan 10,20]

SANTOS del NORTE de ÁFRICA
7 de marzo
"SANTAS PERPETUA y FELICIDAD"

Estas dos santas murieron martirizadas en Cartago (TUNEZ) el 7 de marzo del año 203.
El año 202 el emperador Severo mandó que los que siguieran siendo cristianos y no quisieran adorar a los falsos dioses tenían que morir.
Perpetua era una joven madre, de 22 años, que tenía un niño de pocos meses. Pertenecía a una familia rica y muy estimada por toda la población. Mientras estaba en prisión, por petición de sus compañeros mártires, fue escribiendo el diario de todo lo que le iba sucediendo.
Felicidad era una esclava de Perpetua. Era también muy joven y en la prisión dio a luz una niña, que después los cristianos se encargaron de criar.
Las acompañaron en su martirio unos esclavos, Revocato, Saturnino y Segundo, que fueron apresados junto a ellas, y su catequista, el diácono Sáturo, que las había instruido en la religión y las había preparado para el bautismo. A Sáturo no lo habían apresado, pero él se presentó voluntariamente.
Los antiguos documentos que narran el martirio de estas dos santas, eran inmensamente estimados en la antigüedad, y San Agustín dice que se leían en las iglesias con gran provecho para los oyentes.
CUARESMA 3 B MERCADERES del Templo 8 3 15
CINE de la SEMANA
‘El Padresito’ –Mario Moreno Cantiflas-
¡¡Que pases un feliz Domingo!!

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