1. Haz que tu cocina esté reluciente como la de los profesionales
Los restaurantes tienen reglas básicas como no permitir la contaminación de superficies o alimentos con carne cruda, no dejar lácteos fuera de la nevera demasiado tiempo y lavarse las manos siempre después de ir al baño.
2. Desinfecta cualquier superficie después de preparar carne cruda
Las carnes contaminadas pueden infectar a miles de otros patógenos como la salmonella. Durante el proceso de coción matamos estos patógenos pero debemos prestar atención a lo que hacemos cuando preparamos la carne cruda para no terminar contaminando de manera accidental a otros alimentos que no van a ser cocinados, como una ensalada. Debemos utilizar cuchillos y sartenes diferentes para la carne cruda. Tus manos también son un medio para trasmitir patógenos, lávatelas cada vez que toques carne cruda.
3. Descongela carne cruda en un contenedor adicional

Fuente
Los jugos que desprenden las carnes crudas pueden contaminar otros alimentos del frigorífico como las frutas y verduras. Así que siempre que dejes carne cruda en el frigorífico, házlo dentro de un contenedor para evitar el goteo.
4. Desinfecta tu tabla de cortar

3. Descongela carne cruda en un contenedor adicional
Fuente
Los jugos que desprenden las carnes crudas pueden contaminar otros alimentos del frigorífico como las frutas y verduras. Así que siempre que dejes carne cruda en el frigorífico, házlo dentro de un contenedor para evitar el goteo.
4. Desinfecta tu tabla de cortar
Las grietas de tu tabla de cortar son los lugares perfectos para que las bacterias queden atrapadas y contaminen los alimentos que vamos a utilizar, sobre todo si cortas carne cruda sobre la tabla. No olvides siempre desinféctala con lejía.
5. Cambia el estropajo con frecuencia

Si esperamos a que el estropajo huela mal para botarlo, tal vez hemos esperado demasiado tiempo, pues lo que olemos es el moho y no las bacterias que se han ido acumulando durante semanas. Lo ideal es cambiarla más o menos una vez cada tres semanas.
5. Cambia el estropajo con frecuencia
Si esperamos a que el estropajo huela mal para botarlo, tal vez hemos esperado demasiado tiempo, pues lo que olemos es el moho y no las bacterias que se han ido acumulando durante semanas. Lo ideal es cambiarla más o menos una vez cada tres semanas.
6. No dejes el estropajo dentro del fregadero

Si dejamos el estropajo dentro del fregadero aún puede estar expuesto a más gérmenes. Es aconsejable dejarlo fuera sobre una rejilla donde se pueda secar y no entrar en contacto con ninguna superficie húmeda.
7. Limpia el fondo del fregadero cada día

A menudo nos olvidamos del fondo del fregadero, aunque es uno de los sitios más sucios de la cocina. Lava tu fregadero cada día después de su uso con un spray desinfectante o llénalo de lejía y agua.
8. No cocines para otros si estás enfermo

En la medida de lo posible no cocines si estás enfermo y fundamentalmente si tienes un virus estomacal. Así que intenta evitar la cocina si estás mal, o al menos asegúrate de que frotas bien todas las superficies, mangos e interruptores de la luz con un paño desinfectante, y de que te lavas las manos con un buen jabón antibacteriano.
Si dejamos el estropajo dentro del fregadero aún puede estar expuesto a más gérmenes. Es aconsejable dejarlo fuera sobre una rejilla donde se pueda secar y no entrar en contacto con ninguna superficie húmeda.
7. Limpia el fondo del fregadero cada día
A menudo nos olvidamos del fondo del fregadero, aunque es uno de los sitios más sucios de la cocina. Lava tu fregadero cada día después de su uso con un spray desinfectante o llénalo de lejía y agua.
8. No cocines para otros si estás enfermo
En la medida de lo posible no cocines si estás enfermo y fundamentalmente si tienes un virus estomacal. Así que intenta evitar la cocina si estás mal, o al menos asegúrate de que frotas bien todas las superficies, mangos e interruptores de la luz con un paño desinfectante, y de que te lavas las manos con un buen jabón antibacteriano.
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