Antes de decir algo malo, piensa en aquellos que no están presentes para defenderse.
Antes de quejarte sobre el sabor o la calidad de la comida, piensa en todas aquellas personas que están pasando hambre en el mundo.
Antes de gritarle a tu pareja, piensa en la inmensa soledad que envuelve a otras personas.
Antes de quejarte sobre tu situación actual, piensa en aquellos que nunca llegaron a disfrutar el día de hoy.
Antes de enojarte porque la casa está desordenada, recuerda que hay personas que ni siquiera tienen un lugar dónde dormir.
Antes de señalar a alguien con el dedo acusador, recuerda que tú también eres humano y puedes cometer errores.
Y la regla más importante de todas…
Antes de dejar que un pensamiento negativo arruine tu humor,
sonríe y da las gracias por estar vivo.
Recuerda mirar en cinco direcciones cada día:
Hacia adelante – Para saber a dónde vas.
Hacia atrás – Para recordar de dónde vienes y evitar cometer errores pasados.
Hacia abajo – Para asegurarte de no pisotear o humillar a nadie en el camino.
Hacia los costados – Para ver quién está a tu lado para apoyarte, y quién te necesita.
Hacia arriba – Para recordar que siempre hay alguien cuidándote.
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