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viernes, 1 de febrero de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 2 DE FEBRERO DE 2019

Sábado, 2 de febrero de 2019

La Iglesia celebra hoy la fiesta de la Presentación del Señor. La Palabra de Dios nos ilumina para celebrar con gozo y con sentido esta fiesta del Señor. En la primera lectura (Mal 3,1-4) el profeta Malaquías nos adelanta con su profecía lo que celebramos hoy. Nos dice: "Llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando". En efecto, precedido por un mensajero, llegará el Señor a su templo. El salmista (Sal 23) lo reconoce como "el Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria". En el Evangelio (Lc 2,22-40) se nos relata el acontecimiento de la Presentación del Señor. "Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la Ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor...Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba en él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomo en brazos y bendijo Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado  ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño...". El anciano Simeón nos presenta a aquel niño como el Salvador y como luz para alumbrar a las naciones. Sin embargo la sombra de la cruz y del rechazo aparece en las palabras que Simeón dirige a La Virgen María. La comunidad cristiana no olvida que todo se cumplirá a través del camino difícil de la vida de Jesús. Una vida que asume todos los condicionamientos de la humanidad. Durante su vida pública, Jesús se presenta  como la luz del mundo. El que le sigue a él no camina en tinieblas. En nuestra existencia terrena hemos de caminar como hijos de la luz.  En este día se celebra también la jornada de la Vida Consagrada. En palabras de san Juan Pablo II, la vida consagrada "está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión ya que indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana y la aspiración de toda la Iglesia esposa hacia la unión con el único Esposo, Cristo Jesús" (Vita Consecrata, n.3). Por ser la vocación a una vida consagrada algo vital, y en este sentido imprescindible para la Iglesia, la jornada se creó para que fuera celebrada por toda la comunidad eclesial, no solo para el sector de las personas consagradas. Tiene, por tanto, carácter universal para todas las Iglesias particulares.

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