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lunes, 4 de febrero de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 5 DE FEBRERO DE 2019


Martes, 5 de febrero de 2019

Jesús atravesó  de nuevo en barca a la otra orilla. Allí se le reunió mucha gente. "Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva. Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años...Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: Con solo tocarle el manto curaré. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado....Todavía estaba hablando Jesús, Cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar al maestro? Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: No temas, basta que tengas fe. No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban  a gritos y después de entrar dijo: ¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida. Se reían de él. pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: Talitha qumi (niña levántate). La niña se puso en pie". Al llegar a la otra orilla, Jesús es reclamado por el jefe de la sinagoga, para que vaya a curar a su hija que se está muriendo. Jesús accede a su súplica con el gesto de ponerse en camino. En el trayecto hay una pausa. Entre la multitud que se apretuja en torno a Jesús, una mujer logra tocar su manto y se ve librada de la hemorrogia. Esta pausa, provoca un cambio de situación. La hija de Jairo muere, y lo que iba a ser una curación, debe convertirse ahora en una resurrección. Las dos acciones milagrosas tienden hacia un mismo objetivo: revelar el poder sanador de Jesús e instruir a la vez sobre el poder de la fe. La hemorroísa es una mujer enferma en las raíces mismas de la feminidad. Al ser curada la hemorroísa, deja de ser una mujer marginada legalmente por impura. Jesús aparece como el único médico capaz de otorgar al ser humano  su genuina dignidad. La actuación de Jesús agarrando con su mano a la joven muerta para rescatarla de la muerte es encarnación y signo visible de la acción de Dios, dispuesto a salvar de la destrucción al ser humano. Ambas acciones milagrosas son realizadas solo gracias a la fe. Una fe sencilla, pero firme (hemorroísa) e incluso probada (Jairo), que contrasta con la perplejidad de los discípulos en la tempestad del lago y que se convierte en modelo para todo el que en su tribulación quiere acercarse con éxito a Jesús. Damos gracias a Dios por el don de la fe.  

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