
Sábado, 9 de febrero de 2019
P.or aquel entonces, "los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas". Los apóstoles habían sido enviados por Jesús a la misión. De vuelta, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse a un lugar tranquilo. La gente les estropea el plan. Desde diversos lugares corren a buscarlos. No fue posible llevar aquella reunión tranquila que habían proyectado. Al llegar al lugar, la muchedumbre lo había invadido todo. Jesús contempla compasivo a la gente. Les dio lástima de ellos. Los ve como ovejas sin pastor. Por eso se puso a enseñarles con calma. ¿Cómo contemplamos a la gente que nos rodea diariamente? ¿Nos fijamos en la gente como Jesús? ¿Dedicamos tiempo a la gente sencilla que busca encontrar sentido a su vida? Nunca nos identificaremos del todo con el proceder de Jesús. Él siempre nos sorprende con su modo de actuar.
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