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miércoles, 20 de marzo de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 21 DE MARZO DE 2019



Jueves, 21 de marzo de 2019

En este día proclamamos como Evangelio la parábola de un hombre rico y un mendigo llamado Lázaro (Lc 16,19-31). En este conocido relato evangélico Jesús se dirige a los fariseos como representantes de aquellos que aman el dinero y que pensaban justificarse ante Dios y los hombres mediante el cumplimiento estricto de la ley. La parábola tiene dos partes. En la primera se nos describen los dos personajes principales. Un rico poderoso. Sus vestidos de púrpura y lino indican lujo y ostentación. Su vida es una fiesta continua. Es alguien que posee riqueza, tiene poder y disfruta de una vida fastuosa. Muy cerca, junto a la puerta de su mansión, está sentado un mendigo, cubierto de llagas. No le dan ni de lo que tiran de la mesa del rico. Solo los perros callejeros se le acercan a lamerle las llagas. No posee nada, excepto un nombre, 'Lázaro', que significa 'Mi Dios es ayuda'. La muerte de ambos personajes cambia totalmente su situación. El mendigo es llevado al seno de Abrahán. El rico aparece en el infierno, en medio de los tormentos. En la segunda parte se insiste en que la Escritura, de la que los fariseos eran considerados expertos, es el camino más seguro para la conversión. El hombre rico fue sordo a las exigencias de la Escritura. Su vida no estaba enraizada en la Palabra de Dios. El último verso final (Lc 16,31) expresa perfectamente el mensaje central de la parábola. Dice así: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto". En este tiempo de Cuaresma la Palabra de Dios es muy incisiva. Con toda claridad nos insiste en la necesidad de convertirnos. Esta Palabra nos insta a socorrer a los más necesitados. 

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