
Martes, 27 de marzo de 2019
En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el Reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos". No hay que olvidar que el Evangelio según san Mateo fue escrito para comunidades cristianas provenientes del mundo judío. Por eso, el contexto vital de estas palabras, que el evangelista pone en boca de Jesús, se halla en las diferentes opiniones que existían entre los primeros cristianos sobre la interpretación de la Ley y los Profetas. Sencillamente, ¿estaban todos obligados a cumplir sus preceptos, o habían sido abolidos por Jesús? ¿Cómo debían ser interpretados? En el texto evangélico se intenta conciliar las diversas tendencias de diversos grupos dentro de la comunidad cristiana. Se propone una alternativa a la interpretación de los fariseos, que había caído en gran medida en la casuística. De este modo, Jesús no viene a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar plenitud. Jesús, proclamando que ha venido a dar cumplimiento a la Ley, reconoce los elementos positivos del antiguo pueblo de Israel y de la humanidad. Este es el camino que nos propone Jesús..
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