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miércoles, 10 de abril de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 12 DE ABRIL DE 2019


Viernes, 12 de abril de 2019


En aquel tiempo, "los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿Por cuál de ellas me apedreáis? Los judíos le contestaron: No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios. Jesús les replicó: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo os digo: sois dioses? Si la Escritura llama dioses a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: ¡Blasfemas! porque he dicho: Soy Hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad. Y muchos creyeron en él allí". Los responsables judíos que rodean a Jesús, sin dudarlo un momento, cogieron piedras para arrojarlas contra él, por blasfemo reincidente. A pesar de ello, Jesús no pierde la serenidad. No huye, ni se esconde. Tampoco retira sus palabras, ni rectifica. Al contrario, les plantea la siguiente pregunta: ¿Por qué obra buena me queréis apedrear? Jesús es la persona del todo coherente. Sus palabras no son vacías. Están llenas de contenido: Las obras buenas. Los signos salvíficos que realiza corroboran la verdad de sus palabras. Aquella gente no se retracta ante las palabras de Jesús. Aquellos judíos distinguen hábilmente entre las obras buenas que hace Jesús y la blasfemia de hacerse igual a Dios. Jesús realiza las obras que el Padre le ha encargado. Ante la respuesta de Jesús, los judíos vuelven a reaccionar con violencia. Intentan de nuevo detenerlo. Pero Jesús se les escabulló. Y se marchó al otro lado del Jordán, donde antes había bautizado Juan. Allí acude mucha gente. "Y muchos creyeron en él allí". Estamos muy cerca de la Semana Santa. Que el Señor nos dé la gracia de seguir madurando en la fe cristiana. Que creamos en Jesús como el Hijo de Dios que asumió nuestra naturaleza humana, para salvarnos y ser el rostro visible de la misericordia del Padre. .

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