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miércoles, 24 de abril de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 25 DE ABRIL DE 2019


Jueves, 25 de abril de 2019

Por aquel entonces, mientras los dos discípulos de Emaús hablaban de lo que les había sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan, "el Resucitado se presentó en medio de ellos y les dice: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: ¿Por qué os alarmáis?, ¿Por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: ¿Tenéis ahí algo de comer? Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos(...) Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo: Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto". El Resucitado toma siempre la iniciativa en las apariciones. Aquellos discípulos estaban comentando con los demás lo que les había pasado por el camino y cómo le habían reconocido al partir el pan. En ese contexto de comunicación entre los discípulos, Jesús se hace presente y les saluda con el don de la paz. Para despertar nuestra fe en el Resucitado es imprescindible poder captar, también hoy, su presencia entre nosotros. La presencia de Jesús no transforma de forma mágica a los discípulos. Como vemos en el presente relato, algunos se asustan y creen ver un espíritu: Dentro de algunos surgen dudas variadas. Otros siguen atónitos. Por eso, el Resucitado come con ellos y se dedica a abrirles el entendimiento. También en nuestro días la fe en el Señor no nace de modo automático. Al contrario, se va despertando dentro de nosotros poco a poco. El Señor resucitado desea que nosotros seamos sus testigos. Como bien sabemos el testigo comunica su experiencia. Transmite lo que vive. Habla de lo que le ha pasado por el camino, como hicieron los dos discípulos de Emaús. "La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio" (San Pablo VI, "Evangelii Nuntiandi", n.21).  Señor Jesús, danos la gracia de ser tus testigos en este momento de la historia.

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