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sábado, 27 de abril de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 29 DE ABRIL DE 2019



Lunes, 29 de abril de 2019

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: "Te doy gracias ,Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre,  y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien  el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Un buen día, Jesús expresa su acción de gracias al Padre, por su éxito con la gente sencilla de Galilea. Jesús va descubriendo que se abren más al Evangelio los sencillos que los sabios. La gente sencilla, con un corazón limpio, se deja interpelar por la palabra de Jesús. Los sabios y entendidos no entienden nada. Tienen su propia visión docta de Dios y de la religión. Creen saberlo todo. A las personas sencillas, que se abren al mensaje de salvación, Jesús les hace tres llamadas. En la primera se dirige a los que están cansados y agobiados. Son los que sienten la religión como un peso y a los que viven agobiados por normas y doctrinas que les impiden captar la alegría de la salvación. En la segunda llamada nos invita a cambiar de yugo. El de los sabios y entendidos no es ligero; en cambio el de Jesús es llevadero. Se centra en lo esencial: el amor que libera y hace vivir. En la tercera, Jesús nos pide que aprendamos de él, que es manso y humilde corazón. Se trata de vivir nuestra relación con Dios y con los demás en espíritu y en verdad. Señor Jesús, concédenos la gracia de ser sencillos, para acoger el Evangelio de nuestra salvación.

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