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jueves, 4 de abril de 2019

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 5 DE ABRIL DE 2019


Viernes, 5 de abril de 2019

Por aquel entonces, "recorría Jesús Galilea; pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta de las Tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: ¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene. Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado. Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora". El texto evangélico nos sitúa a Jesús recorriendo Galilea. Rehuye entrar en Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Mediadas las fiestas de los Tabernáculos, Jesús subió a Jerusalén como un peregrino más, huyendo de todo lo que fuera manifestación llamativa y exhibicionista. Desea pasar desapercibido. Los numerosos peregrinos, llegados de la diáspora, ignorantes de las intenciones criminales de los dirigentes judíos, se ponen de parte de Jesús. Los vecinos de Jerusalén desechan  la posibilidad de que Jesús sea el Mesías, porque saben de dónde es. Llegaron a los oídos de Jesús los comentarios de los vecinos de Jerusalén sobre su pretendido conocimiento de su origen. Entonces Jesús, mientras enseñaba, les indica el camino que deben seguir para conocerlo. El verdadero Mesías no ha de ser conocido solo por su genealogía humana. Jesús se remonta a su origen celestial: "El Verdadero es el que me envía". Solo la luz de la fe ilumina el verdadero origen de Jesús, que procede del Padre. La revelación clara de Jesús sobre su origen divino suscita una reacción tan inesperada como violenta. Los dirigentes judíos, conscientes del calado trascendente de las palabras de Jesús, pretenden detenerlo. No pueden hacerlo, porque todavía no había llegado su hora. En nuestros días hay sectores de la humanidad que rechazan también a Jesús. Este tiempo de Cuaresma nos invita a permanecer fieles a los compromisos bautismales, aunque ello nos resulte incómodo. 

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