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domingo, 19 de julio de 2020

Lunes, 20 de julio de 2020.
En aquel tiempo, "algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un signo tuyo. Él les contestó: Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando Juzguen a esta generación, los hombres de Ninive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón". Durante su vida pública Jesús alabó públicamente la fe del centurión, de la hemorroísa y de la mujer cananea. En este texto bíblico aparecen los escribas y fariseos, pidiendo un signo a Jesús. Éste no accede a la petición de los escribas y fariseos. Más todavía, les dice que no tendrán otro signo más que el de Jonás. La referencia a los tres días, leída desde una clave cristiana, tiene conexiones con la resurrección al tercer día. Este es el signo que los cristianos ofrecían a los judíos que polemizaban con ellos sobre la verdadera identidad de Jesús. La resurrección del Señor Jesús es el signo definitivo de la fe cristiana. El evangelista nos hace ver como la actitud de rechazo de los fariseos y los escribas contrasta con la fe de los habitantes de Nínive y la reina del Sur, que escucharon la invitación de Dios y se convirtieron. Señor Jesús, Tú eres nuestro salvador. Tú has resucitado al tercer día y nos has abierto la puerta de la resurrección a nosotros.

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