MIÉRCOLES, 5 DE AGOSTO DE 2026. SAN MATEO (15,21-28)
"MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE"
En aquel tiempo, "Jesús se
marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea,
saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí,
Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le respondió
nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene
detrás gritando. Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas
de Israel. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: Señor, socórreme.
Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella
repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que
caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe:
que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La
oposición de los fariseos y escribas hace que Jesús se retire y se dirija a
territorio pagano. El apelativo de cananea, que el evangelista da a la mujer,
designa en el Antiguo Testamento a los paganos. En el diálogo de Jesús con la
mujer aparece de nuevo el tema del pan. Aquí tiene claramente un sentido
simbólico. Comer las migajas que caen de la mesa de los hijos equivale a
recibir de Jesús el don de la curación de su hija. El pan que reparte Jesús es
algo más que pan material; es pan del reino: su enseñanza y sus signos que lo
hacen presente. Por otro lado, el papel de los discípulos en el relato es cada
vez más importante. Hacen de intermediarios entre Jesús y la mujer. Jesús
descubre en aquella mujer una fe ejemplar. Lo que Jesús alaba en la mujer es
ante todo su fe: 'Mujer, qué grande es tu fe'. Se está abriendo la puerta de la
conversión a todos los pueblos. Aquella mujer en un momento de gran angustia
gritó a Jesús: 'Ten compasión de mí, Señor'. En los momentos más difíciles de
nuestra vida nuestra fe solo puede expresarse como un grito, que brota del
corazón.
JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,1-9)
FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
En aquel tiempo, "Jesús se
llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y
mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de
blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron
con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus
compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos
hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando
llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde
la nube decía: Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle. Cuando sonó la voz, se
encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a
nadie nada de lo que habían visto". San Lucas relaciona la
transfiguración con la oración. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió
y sus vestidos brillaban de blanco. El tema de la conversación es el de la
pasión y muerte que iba consumar en Jerusalén. Se trata, por tanto, de preparar
el éxodo de Jesús. El evangelista designa la transfiguración con el nombre de
gloria y solo concreta el momento en que Pedro interviene, antes de que la nube
los tape y cuando Moisés y Elías se separan de Jesús. Pedro no caía en la
cuenta del estado sobrenatural de los profetas y de que Jesús tenía que
afrontar la pasión y muerte. El Padre habla del Hijo como el escogido. La voz
pretende autorizar la misión mesiánica de Jesús. Es necesario escucharle, su
Palabra es auténtica. Al sonar la voz, se encontró Jesús solo. El evangelista
desea indicar la rapidez de la escena. De momento, los discípulos guardaron
silencio sobre lo sucedido. El acontecimiento de la transfiguración levantó el
ánimo de aquellos discípulos. También nosotros necesitamos en nuestra vida
diaria de momentos de Tabor, en los que Dios se muestra más cercano y
consolador. Señor Jesús, el encuentro contigo va transfigurando nuestra
vida. Hoy celebramos a san Pablo VI. En este día había publicado su primera
encíclica: 'Ecclesiam Suam' (1964). En este mismo día falleció (1978).
VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (16,24-28)
EL QUE QUIERA VENIRSE CONMIGO, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO
En aquel tiempo, "dijo
Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí
mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la
perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un
hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para
recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria
de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que
algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo
del hombre con majestad". El Evangelio de hoy nos ofrece unas
instrucciones sobre el discipulado. Se trata de mostrarnos cómo hemos de seguir
al Señor Jesús. Aparece la invitación a negarnos a nosotros mismos y a tomar
nuestra cruz. El auténtico discípulo, a imitación de Jesús, ha de renunciar a
todos los afectos e inclinaciones que sean contrarias a la voluntad de Dios y
portarse de tal manera como si se ignorase a sí mismo, es decir, buscando solo
agradar a Dios aunque sea contra su gusto y comodidades. El camino que nos
señala Jesús es alternativo al sistema dominante actual: tanto tienes tanto
vales; consumo luego existo; sálvese quien pueda. Para Jesús ganar la vida es
ponerla al servicio de los valores del Reino. La experiencia nos va enseñando
que cuando Dios pide una cosa, da al mismo tiempo la fuerza para realizarla.
Dios no se deja ganar nunca en generosidad. Señor Jesús, enséñanos a vivir
desde la lógica del perder la vida para ganarla en este mundo y después de la
muerte.
SÁBADO, 8 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,14-20)
"POR VUESTRA POCA FE”
En aquel tiempo, "se
acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi
hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el
fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de
curarlo. Jesús contestó: ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que
soportar? Traédmelo. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se
curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Y
por qué no pudimos echarlo nosotros? Les contestó: Por vuestra poca fe. Os
aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella
montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible". En todo el
relato está muy presente el tema de la fe. La actitud del padre que pide a
Jesús la curación de su hijo epiléptico es propia de un creyente. Se acerca a
Jesús, lo hace con una actitud creyente: le llama Señor y se postra ante él,
reconociendo su capacidad para realizar el signo que le pide. Jesús recrimina
la incredulidad y perversidad de aquella gente. Jesús increpó al demonio y
salió. De este modo liberó a aquella persona. Jesús insiste en la falta de fe
de los discípulos. Ellos no habían podido realizar el signo de liberación, por
su poca fe. ¡Cuántas veces tenemos que decir al Señor yo creo, pero ven en
ayuda de mi incredulidad! Todos necesitamos crecer y madurar en la fe. Jesús
nos incita a tener una auténtica fe, aunque sea modesta como un gran de
mostaza.
DOMINGO, 9 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (14,22-36)
"¡ÁNIMO, SOY YO, NO TENGÁIS MIEDO!"
Después que la
gente se hubo saciado, Jesús apremia a sus discípulos a subir a la barca. Jesús
quería que sus discípulos se alejasen, para evitar que se contagiasen de aquel
entusiasmo popular, más político que religioso. Les mandó, pues, que se
marchasen en la barca al otro lado del lago, mientras él despedía a la
muchedumbre. "Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra,
sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les
acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el
agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les
dijo enseguida: ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!...". Cuando comenzaba a
anochecer, Jesús se encontró solo en aquel lugar y se retiró a la montaña
vecina para hacer oración. Mientras tanto, la barca se había alejado ya de la
costa. La oración de Jesús se prolongó bastante. La lucha de los discípulos con
el viento contrario debió de ser dura y prolongada. Jesús se fue acercando a
ellos sobre las aguas. Ellos no sólo no lo conocieron, sino que, llenos de
terror y espanto, creyendo que se trataba de un fantasma, comenzaron a gritar.
Jesús se descubrió y, dándoles ánimo, hizo que desaparecieran sus zozobras y
temores. En cuanto subió a la barca amainó el viento. La barca representa a la
Iglesia que va surcando el mar de la historia. En esta barca va siempre el
Señor, acompañando a los discípulos hasta el final de los tiempos. En los
momentos de mayor dificultad es necesario avivar nuestra fe, para descubrir al
Señor Jesús en medio de la barca. Él está con nosotros en medio de nuestra
noche, de la oscuridad, de los momentos en los que parece que vamos a ser
engullidos por las olas. Señor Jesús, confiamos en ti, queremos permanecer en
la barca, a pesar de los vientos contrarios y de las dificultades.
LUNES, 10 DE
AGOSTO DE 2026. San Juan (12,24-26)
"...PERO SI MUERE, DA MUCHO FRUTO"
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que si el grano de trigo no cae
en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se
ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se
guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté
yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo
premiará". El texto bíblico nos señala que el discípulo ha de seguir al
Maestro. Mediante la parábola del grano de trigo, Jesús resumió su vida. Él se
sembró a sí mismo y dio vida. El quiere de nosotros que sigamos la misma senda.
En este sentido, nuestro camino ha de ser el de Jesús. Nuestra vida ha de
ser como el grano de trigo que cae en tierra y se pudre y da fruto. Así ha de
ser nuestra entrega por Dios y por los demás. Si nos miramos solo a nosotros
mismos seremos infecundos. Solo entregando la vida, seremos una riqueza para
los demás. El servidor de Jesús, el creyente, debe seguirle hasta la muerte.
Esto conlleva servicio, desprendimiento, renuncia y donación. Así seremos
auténticos discípulos de Jesús.
MARTES, 11 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (18,1-5.10,12-14)
"¿QUIÉN ES EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE LOS
CIELOS?"
En aquel tiempo,
"se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más
importante en el reino de los Cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y
dijo: Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino
de los Cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más
grande en el reino de los Cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre
me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo
que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre
celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se
le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la
perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las
noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo:
no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños". Los discípulos
preguntaron a Jesús quién es el más importante en el reino de los Cielos. Jesús
no contesta directamente a esta pregunta. Lo hace de una manera intuitiva y
práctica. Llamó a un niño y lo puso en medio y dijo: Es necesario convertirnos
y hacernos como niños. El discípulo ha de cultivar en su ánimo la humildad y la
sencillez. El pensamiento pasa del niño al creyente de humilde condición,
cualquiera que sea su edad. Jesús se refiere no solo a los pequeños por la
edad, sino también por su condición, los pobres y despreciados del mundo, que
necesitan el socorro ajeno. El que acoge a un niño en nombre de Jesús, acoge al
mismo Jesús. Los judíos conocían la doctrina de los ángeles custodios. El texto
evangélico continúa con la parábola de la oveja perdida. El gozo de tener
a las noventa y nueve siempre consigo es habitual, mientras que el que le
proporciona la oveja descarriada es del momento en que la encuentra, y es tanto
mayor cuanto más grande fue su tristeza al saber que se había extraviado. En el
texto Jesús ha traído primero el tema de los ángeles custodios, después el suyo
propio, que había venido a salvar a todos los que habían perecido y, por fin,
el del mismo Padre, cuya voluntad es que no perezca ni uno de ellos. Señor
Jesús, ayúdanos a vivir con sencillez y humildad la infancia espiritual.
Recemos con sentido el Padrenuestro.
MIÉRCOLES, 12
DE AGOSTO D 2026. San Mateo (18,15-20)
CORRECCIÓN FRATERNA
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre
los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a
otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o
tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni
siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro
que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que
desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si
dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi
Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos". Después de mostrarnos la importancia de los
pequeños en la comunidad, Jesús nos recuerda en este texto la necesidad de la
corrección fraterna en la vida comunitaria. La enseñanza de Jesús comienza con
el enunciado de un caso: 'Si tu hermano peca'. Se trata de un hermano que se ha
separado de la comunidad y hay que emplear todos los recursos para hacer que
vuelva. La búsqueda del hermano ha de hacerse con respeto y amor. Primero en
privado, para no ponerlo en evidencia ante la comunidad. Si no hace caso, hay
que mostrarle su falta en presencia de algunos testigos, como mandaba la ley de
Moisés al respecto. Por último, y como último recurso, ponerle en evidencia
ante la comunidad, la cual en caso obstinación, ha de reconocer dolorosamente
la situación en que este hermano se ha colocado. Después de la instrucción
sobre la corrección fraterna, el evangelista añade tres palabras de Jesús. La
primera concede a la comunidad local la capacidad de decidir en cuestiones
disciplinar. Esto se manifiesta con la expresión atar y desatar. La segunda
palabra pone de relieve el clima de oración en que deben tomarse estas decisiones
y asegura a los discípulos, reunidos en el nombre de Jesús, que el Padre
escuchará su oración. La tercera habla de la presencia de Jesús en medio de la
Iglesia. ¿Somos en el seno de la Iglesia personas reconciliadas y
reconciliadoras? ¿Practicamos la auténtica corrección fraterna?
JUEVES, 13 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (18,21-19,1)
"¿CUÁNTAS VECES LE TENGO QUE PERDONAR?"
El Evangelio que hoy proclamamos en el Eucaristía, nos habla del perdón y
de la parábola del hombre agraciado, pero sin entrañas. "Se adelantó Pedro
y preguntó a Jesús: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que
perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces,
sino hasta setenta veces siete". Estamos ante una falta personal contra un
hermano. En la comunidad cristiana la ofensa personal y la indisciplina
comunitaria están íntimamente ligadas: toda falta contra un hermano perturba a
la comunidad y viceversa. En esta tesitura, interviene Pedro para preguntar a
Jesús acerca del número de veces que debe perdonar al hermano. En aquel
entonces se proponía el número cuatro como cifra máxima. Cuando Pedro pregunta
si debe perdonar hasta siete veces, considera que ha dado un gran paso hacia su
Maestro. Jesús le responde que el perdón no debe tener límites. El discípulo ha
de estar siempre abierto al perdón. Para explicar el tema del perdón y demás
dimensiones de la vida comunitaria, Jesús relata la parábola del hombre que fue
agraciado con el perdón de una gran deuda de dinero, pero este hombre no fue
capaz de perdonar una pequeña deuda a un compañero. Para hablar del
perdón, la parábola se sirve de figuras y de términos que no tienen nada de
amanerados. La violencia del criado perdonado hacia su 'compañero de servicio'
pone de relieve los conflictos que desgarraban la comunidad de los discípulos
de Jesús. Termina la parábola con estas palabras: "Lo mismo hará con
vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su
hermano". El texto evangélico subraya dos aspectos de la vida del
discípulo: la gratuidad absoluta del perdón divino, merced a la cual los
discípulos han entrado en la comunidad, y la exigencia solemne del perdón
fraterno, cimiento de la vida eclesial. Señor Jesús, danos tu Espíritu, para
que recemos el Padrenuestro con una disposición favorable al perdón hacia
nuestros hermanos.
VIERNES, 14 DE AGOSTODE 2026. San Mateo (19,3-12)
MATRIMONIO Y DIVORCIO
Por aquel entonces, se acercaron unos fariseos a Jesús y
le preguntaron para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a un hombre
repudiar a su mujer por cualquier motivo? Él les respondió: ¿No habéis leído
que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: Por eso
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los
dos una sola carne? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que
Dios ha unido que no lo separe el hombre. Ellos insistieron: ¿Y por qué mandó
Moisés darle acta de divorcio y repudiarla? Él les contestó: Por la dureza de
vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al
principio, no era así. Pero yo digo que, si uno repudia a su mujer -no hablo de
unión ilegítima- y se casa con otra, comete adulterio...". Una vez más,
los fariseos se acercan a Jesús para plantearle un asunto espinoso, con la
intención de ponerlo a prueba. En concreto, le preguntan si uno puede separarse
de su mujer por cualquier motivo. Estamos ante una cuestión muy debatida entre
los maestros de la ley. Algunos de ellos pensaban que el hombre podía repudiar
a su mujer por cualquier causa. Otros creían que debía existir un motivo
proporcionado. Como nos dice el texto evangélico, en su respuesta Jesús va
mucho más allá de esta polémica. Jesús acude a la Escritura, se remite al
designio de Dios y considera la ley del divorcio como una excepción que Moisés
tuvo que hacer, obligado por la obstinación del pueblo. En aquella sociedad
dominada por los hombres, las palabras de Jesús son profundamente liberadoras.
La prohibición del divorcio es, eminentemente una defensa de la mujer y una
recuperación del designio de Dios, en el que hombre y mujer se unen como
iguales para convertirse en un solo ser.
SÁBADO, 15 DE AGOSTO DE 2026. San Lucas (1,39-56)
ASUNCIÓN DE
LA VIRGEN MARÍA
La Iglesia celebra hoy la solemnidad de la Asunción de la Virgen
María. Los cristianos celebramos hoy que la Virgen María ha sido el
primer miembro de la Iglesia que ha alcanzado ya la resurrección de los
muertos. En efecto, "La verdad de la Asunción, definida por Pío XII, ha
sido reafirmada por el concilio Vaticano II, que expresa así la fe de la
Iglesia: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda
mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta
en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como reina
universal con el fin de que se asemeje de forma más plena a su Hijo, Señor de
señores (cf Ap 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte" (San Juan
Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n.41; LG.n.59). En el prefacio de la
solemnidad de la Asunción se nos dice: "Porque hoy ha sido elevada a los
cielos la Virgen, Madre de Dios; ella es figura y primicia de la Iglesia, que
un día será glorificada; ella es ejemplo de esperanza segura y consuelo del
pueblo peregrino". La mujer que permanece junto a la cruz, está ahora
junto al Cordero. El papel de María junto a la cruz de Jesús y junto a su trono
en el cielo tiene mucho que enseñarnos. Nuestra Señora de la Asunción nos
enseña cómo orar. Dondequiera que reza María, su oración es siempre: 'Hágase tu
voluntad'. También María nos enseña a amar y desear ardientemente la Jerusalén
celestial. Allí nos aguarda nuestra meta definitiva. Como señala el Catecismo
de la Iglesia Católica, "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una
participación singular en la Resurrección del Hijo y una anticipación de la
resurrección de los demás cristianos" (n.966). Desde esta perspectiva, la
Virgen es nuestra esperanza. La Madre llama a sus hijos (todavía peregrinos).
Estamos destinados a compartir con ella el destino que ella ya ha logrado. Por
eso la saludamos, exclamando: ¡Salve, esperanza nuestra!
DOMINGO, 16 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (15,21-28):
"MUJER,
QUÉ GRANDE ES TU FE"
El texto del
libro de Isaías (Is.56,1.6-7) nos adelante como la salvación que proviene del
Señor alcanzará a todos los pueblos: "A los extranjeros que se han dado al
Señor...los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración...y así
la llamarán todos los pueblos". Esta profecía se cumple en el Nuevo
Testamento con la venida del Hijo de Dios. En este sentido, el relato
evangélico (Mat. 15,21-28), que se proclama en la Eucaristía de este domingo,
se nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer cananea. Esta se puso a
gritar a Jesús: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene
un demonio muy malo". Esta mujer no es una israelita que vive en país
pagano, sino, como presupone la secuencia del relato, una pagana que está al
corriente de la actividad de Jesús y en posesión quizá de algunos restos de fe
judía. Por eso no es extraño que acuda a Jesús llamándole 'Hijo de David'. En
un principio, Jesús no accede a la petición de aquella mujer. Pero, al escuchar
su súplica insistente, Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe:
que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La
insistente confianza de la mujer hace posible la curación de su hija. Jesús
admira la fe de esta mujer pagana. Con ello realiza un gesto soberano y
profético que anuncia el acceso inmediato de todos los pueblos a la salvación.
Ante esta realidad tan consoladora, no podemos menos de repetir las palabras
del salmista (Sal.66): "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los
pueblos te alaben". Las puertas de la salvación, según el plan de Dios,
están abiertas a todos los hombres. En una sociedad tan neopagana como la
nuestra, es necesario que, como Jesús, mostremos también cercanía y acogida
para que las personas encuentren una comunidad en la que puedan celebrar y
vivir la fe cristiana.
LUNES, 17 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (19,16-22)
"¿QUÉ
ME FALTA?"
En el relato del
encuentro de Jesús con el joven rico, se pone de manifiesto el peligro de las
riquezas para seguir de cerca al Señor. Un joven se acercó a Jesús y le
preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida
eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es
Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos...El
muchacho le dijo: Todo esto lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó:
Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los
pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo. Al oír esto,
el joven se fue triste, porque era rico". Este joven trata a Jesús como
Maestro. Le plantea una cuestión importante: Qué debe hacer para obtener la
vida eterna. Para un judío de entonces, la cuestión decisiva se refiere a lo
que hay que hacer y no a lo que importa ser, ya que el destino del hombre se
juega en su obediencia a la Ley. En su respuesta, Jesús se mantiene en el
terreno de la estricta ortodoxia escriturística: Guarda los mandamientos. Se
trata de recordarlos para ponerlos en práctica. Aquel joven hace observar que
se ha esforzado por ser fiel a la ley. Pero como tantos otros hombres de su
tiempo, buscaba otra cosa: ¿Qué me falta? Jesús le invita a la perfección.
Jesús comprobó los valores de aquel joven y lo invitó al discipulado. ¿Qué
relación existe entre el vender los bienes y el sígueme? Lo decisivo es seguir
a Jesús; la renuncia a las riquezas no es más que una condición. El joven se va
triste, porque reconoce su limitación y el exceso de valor que da a las
riquezas. Señor Jesús, danos la gracia de seguirte ligeros de equipaje.
MARTES, 18 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (19,23-30)
"ENTONCES, ¿QUIÉN PUEDE SALVARSE?"
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que difícilmente entrará un rico
en el reino de los Cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el
ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. Al oírlo, los
discípulos dijeron espantados: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les
quedó mirando y les dijo: Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede
todo. Entonces le dijo Pedro: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos
seguido; ¿qué nos va a tocar? Jesús les dijo: Os aseguro: cuando llegue la
renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también
vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a
las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre
o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida
eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros". En
este texto Jesús quiere mostrar a los discípulos las dificultades que entrañan
las riquezas para los discípulos. La imagen del camello y la aguja es una
exageración, que trata de mostrar la imposibilidad de romper con el prestigio y
el poder que dan las riquezas. Esta frase hiperbólica causó inquietud a
los discípulos. El superar la tentación del prestigio y el poder es
prácticamente imposible para los hombres, pero no para Dios. Para ahondar en
esta temática, Pedro, a modo de ejemplo, introduce una pregunta donde
queda constancia que los discípulos cumplen los dos requisitos que Jesús había
puesto al joven rico: lo han dejado todo y le han seguido. Por tanto, la
recompensa será precisamente lo que él buscaba. La promesa de Jesús de
encontrar una nueva familia, a cambio de la que los discípulos han dejado,
había sido ampliada en la tradición con una recompensa en el más allá: la vida
eterna. Hay que reconocer que el dinero es un buen servidor y un mal amo.
Dejémonos provocar por tu llamada a vivir los valores del reino de los Cielos.
MIERCOLES, 19 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (20,1-16a)
"ID
TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA"
Dirigiéndose a
sus discípulos, Jesús les dijo: "El reino de los cielos se parece a un
propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después
de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió
otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les
dijo: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió
de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde
y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero
sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también
vosotros a mi viña...". Aquel propietario no concibe que la gente esté sin
hacer nada. Desea que todos estén ocupados en su viña. El Señor, propietario de
la viña, quiere que todos vayamos a trabajar a su viña: la Iglesia. En efecto,
los fieles laicos, juntamente con los sacerdotes, religiosos y religiosas,
constituyen el único Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Como señala san Juan
Pablo II: "El ser miembro de la Iglesia no suprime el hecho de que cada
cristiano sea un ser 'único e irrepetible', sino que garantiza y promueve el
sentido más profundo de su unicidad e irrepetibilidad , en cuanto fuente de
variedad y de riqueza para toda la Iglesia. En tal sentido, Dios llama a cada
uno en Cristo por su nombre propio e inconfundible. El llamamiento del Señor:
Id también vosotros a mi viña, se dirige a cada uno personalmente; y entonces
resuena de este modo en la conciencia: "¡Ven también tú a mi viña!".
De este modo cada uno, en su unicidad e irrepetibilidad, con su ser y con su
obrar, se pone al servicio del crecimiento de la comunión eclesial; así como,
por otra parte, recibe personalmente y hace suya la riqueza común de toda la
Iglesia. Ésta es la 'Comunión de los Santos' que profesamos en el Credo; el
bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se
convierte en el bien de todos. "En la Santa Iglesia -escribe San Gregorio
Magno- cada uno sostiene a los demás y los demás le sostienen a él"
('Christifideles laici", n.28). Considero que estas palabras de San Juan
Pablo II interpretan acertadamente el texto bíblico que se proclama en la
Eucaristía de hoy.
JUEVES, 20 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (22,1-14)
"TENGO PREPARADO EL BANQUETE...VENID A LA BODA"
En aquel tiempo,
"de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos
sacerdotes y a los ancianos del pueblo: El reino de los Cielos se parece a un
rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los
convidados a la boda, pero estos no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: Tengo preparado el banquete, he matado terneros
y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda. Los convidados no
hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otros a sus negocios; los demás les
echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en
cólera y envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron
fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: La boda está preparada, pero los
convidados no la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los
que encontréis, convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y
reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se
llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en
uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin
vestirte de fiesta? El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los
camareros. Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será
el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los
escogidos". Ya en el Antiguo Testamento, al alianza de Dios con su pueblo
se representaba frecuentemente bajo la imagen de un matrimonio místico, que
llevaba consigo amor mutuo y fidelidad. Rechazar la invitación a un banquete
hecha por un rey era considerada como una injuria y acto de insubordinación.
Tal como aparece en el relato, la segunda invitación es más apremiante, por
todos los pormenores del banquete que estaban ya preparados. Aunque el texto
directa y expresamente trata solo de los invitados homicidas, el castigo se
extiende a todos, tal como aparece en el incendio de la ciudad donde habitan
todos. Al castigo del rey se añade otra determinación, aquellos invitados
quedan excluidos del banquete nupcial. En la segunda parte de la parábola se
nos habla de un invitado que no traía vestido de fiesta. Es claro que una vez
admitidos en la sala del banquete, pueden ser expulsados de ella si carecen de
alguna condición exigida por el rey. ¿Cuál es el mensaje fundamental de esta
parábola? Dios nos invita a todos al banquete del Reino. Lo mejor para nosotros
es aceptar con un sí gozoso esta invitación. El Señor nos pide que colaboremos
en llevar la invitación a los demás. Aceptar la invitación lleva consigo
aceptar un estilo de vestir. Se trata de revestirnos de Cristo. Vivir según los
valores del Reino. Conocer y vivir según el mensaje de Jesús.
VIERNES, 21 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (22,34-40)
"MAESTRO,
¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL DE LA LEY?"
Un fariseo,
experto en la Ley, le formuló esta pregunta a Jesús, para ponerlo a prueba: "Maestro,
¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él les dijo: Amarás al Señor, tu
Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento
es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los
profetas". El evangelista presenta la pregunta como una trampa. Para
preguntar a Jesús sobre la Ley, los fariseos le envían un especialista en la
materia. La originalidad del texto bíblico no está en las ideas del amor a Dios
y al prójimo, que el Antiguo Testamento conocían, sino en la relación mutua y
en el lugar eminente que Jesús da a este resumen de la Ley. El amor a Dios con
todo nuestro ser es el mandamiento principal y primero. El segundo es semejante
a éste. Esto no significa un segundo rango por el grado de importancia,
sino un segundo mandamiento tan importante como el primero. Es decir, el amor
al prójimo no se identifica con el amor a Dios, sino que amar al prójimo es tan
urgente como amar a Dios. Más todavía, la prueba de que amamos auténticamente a
Dios es que amamos a nuestro prójimo, e incluso a nuestros enemigos; pero
recíprocamente, amando a nuestro prójimo, estamos seguros de que amamos a Dios.
Los dos mandamientos guardan entre sí una profunda relación. No se puede dar
uno al margen del otro. Toda la Ley se compendia en estos dos mandamientos.
Todas las demás ordenanzas adquieren su sentido en el amor a Dios y al
prójimo.
SÁBADO, 22 DE AGOSTO
2026. San Mateo (23,1-12)
"...ELLOS
NO HACEN LO QUE DICEN"
Dirigiéndose a
la gente y a sus discípulos, Jesús dijo: "En la cátedra de Moisés se han
sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no
hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían
fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero
ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es
para que los vea la gente". Jesús no ataca la doctrina farisaica en sí
misma; se coloca entre el pueblo y sus jefes tradicionales para discutir la
autoridad de los segundos sobre el primero. Fue el negar esta autoridad, más
que la discrepancia en puntos doctrinales concretos, lo que produjo la
animosidad contra Jesús. La acusación fundamental de Jesús contra los escribas
y fariseos es la de la inconsecuencia: su enseñanza es válida, pero ni ellos
mismos son fieles a ella. Además de la inconsecuencia, los escribas y fariseos
atosigan a la gente con un montón de prescripciones, pero ellos ni siquiera con
un dedo ayudan a llevar estos fardos pesados. Por otro lado, todo lo que hacen
es para que ser vistos por la gente. Hay que reconocer que las personas más
coherentes son los santos. Ellos, siguiendo las huellas del Señor Jesús, hacen
lo que dicen. Precisamente, hoy celebramos la fiesta de Santa Rosa de Lima,
virgen dominicana, patrona de Europa. Nace en Lima (Perú) el 30 de abril de
1586 y muere en Lima el 24 de agosto de 1617. A pesar de su vida oculta y de su
ambiente familiar modesto en lo económico, desplegó una gran actividad
caritativa: socorría a indigentes y cuidaba enfermos. Tenía una confianza
ilimitada en la divina Providencia. He aquí el camino a seguir: Ser
consecuentes en nuestra vida cristiana. Que no haya divorcio entre lo que
decimos y lo que hacemos.
DOMINGO, 23 DE AGOSTO DE 2026. san Mateo (16,13-20)
"TÚ ERES
EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS VIVO"
Hoy es domingo,
el día del Señor. Todo el Antiguo Testamento es como una gran profecía. Nos va
anunciando la llegada del Mesías. Esta profecía se cumple con la llegada de
Jesucristo. Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús pregunta a sus
discípulos acerca de la opinión que la gente tiene de Él. Aquellos
contemporáneos de Jesús, le confunden unos con Juan Bautista, otros con
Elías, otros con Jeremías o uno de los profetas. Existe una diversidad de
opiniones acerca de Jesús. Ante esto, Él preguntó a sus discípulos: "Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres
el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo
de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi
Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará...Y les
mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías".
Prescindiendo de los rumores que corren, Jesús pregunta a sus discípulos qué
dicen ellos de Él. Jesús no pregunta a sus discípulos por su esencia
intemporal, sino por su misión histórica en relación con Dios y con su pueblo.
El ser de Jesús es la misión que tiene que cumplir en la tierra al servicio de
Dios y de los hombres. Pedro, inspirado por Dios, acierta con la respuesta.
Dice que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Gracias a Dios, conocemos al
Señor Jesús. Siempre le podremos conocer mejor. Creer en Jesús significa
adherirnos cada vez más a su persona con todo nuestro ser. Él es realmente
nuestro camino hacia la verdadera libertad y hacia la vida. Es bueno que de vez
en cuando nos preguntemos: ¿Quién es Jesús para mí? A la hora de responder a
esta cuestión, no nos conformemos con una respuesta teórica. Es necesario bajar
a la vida. ¿Cómo influye la persona de Jesús en mi existencia concreta?
LUNES, 24 DE
AGOSTO DE 2026. San Juan (1,45-51)
"...EN
QUIEN NO HAY ENGAÑO"
Por aquel
entonces, "Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien
escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo
de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de
él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael
le contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te
llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael respondió: Rabí,
tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel...". Hoy celebramos la
fiesta de San Bartolomé, Apóstol. Sabemos muy poco de la vida de San Bartolomé.
Con toda probabilidad -aunque hay que recordar que ha habido opiniones
divergentes- se trata de la misma persona que en los Evangelios es conocida con
dos nombres, entonces cosa corriente. Natanael sería el nombre personal (Jn
1,45-50; 21,2) y Bartolomé el apellido. Esta persona es piropeado por Jesús. Se
trata de un piropo sobre la verdad de su vida. La verdad existencial. Su
sinceridad vital. La verdad de su vida contra todo tipo de engaño, mentira,
falsedad, apariencia. Según el texto evangélico de hoy, estamos ante una persona
de carácter abierto, atrevido incluso hasta una cierta impertinencia: ¿Es que
de Nazaret puede salir algo bueno? Le pregunta a Jesús: ¿De qué me conoces? En
una actitud creyente, generosa, honesta hasta la clara confesión:
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. La oración
litúrgica destaca por lo mismo la adhesión sincera de San Bartolomé al Señor,
que se entregó sinceramente a Cristo. Señor Jesús, que te amemos y te sigamos
con sinceridad como tu apóstol, San Bartolomé.
MARTES, 25 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (23,23-26)
"¡GUÍAS CIEGOS...!"
En aquel tiempo,
"habló Jesús diciendo: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas,
que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino y descuidáis lo más
grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que había
que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el
mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos
hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por
dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia
primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera". En el
texto evangélico Jesús se dirige a los escribas y fariseos para acusarles ante todo
de su hipocresía. Se dirige, pues a las autoridades religiosas del pueblo.
Estamos ante varias denuncias. En la primera de ellas se pone de manifiesto que
los escribas y fariseos ponen el acento en lo secundario, olvidando lo
esencial: el derecho, la compasión y la sinceridad. En la segunda se introduce
un tema nuevo: los fariseos se preocupan de lo de fuera, no de lo de dentro. En
efecto, su exagerada preocupación por las prácticas externas, hace que se vayan
olvidando de su vivencia interior, que debería ser lo más importante. La
hipocresía conlleva la incoherencia entre lo que decimos y aparentamos y lo que
vivimos y somos. Todos necesitamos crecer en coherencia. Que cada día se vaya
estrechando la distancia existente entre lo que aparentamos y lo que somos en realidad.
MIERCOLES, 26 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (23,27-32):
"...POR DENTRO ESTÁIS REPLETOS DE HIPOCRESÍA Y
CRUELDAD"
Por aquel entonces, dijo Jesús: "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados!
Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de
muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero
por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad. ¡Ay de vosotros, escribas
y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los
mausoleos de los justos, diciendo: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros
padres, ¡no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los
profetas!". En estas diatribas contra los escribas y fariseos, Jesús
manifiesta su rechazo a todo lo que signifique mentira e hipocresía. Jesús
distingue entre 'lo dentro y lo de fuera'. En efecto, las prácticas puramente
externas de los escribas y fariseos, que limpian solo lo de fuera, son un fiel
reflejo de su vivencia interior. Ellos se preocupan solo de su comportamiento
externo, de las apariencias externas. Además, ellos manifiestan externamente un
gran aprecio a los enviados de Dios (profetas y justos). Primero los matan y
luego les construyen espléndidos mausoleos. Es evidente que la gran riqueza que
posee una persona es su vida interior. Esta es la que hay que cuidar con
esmero. Ante el Señor, que nos conoce por dentro, no valen unas espléndidas
manifestaciones externas que no estén en consonancia con una auténtica vida
interior. A este divorcio entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que
manifestamos y lo que somos por dentro, el papa Francisco le llama mundanidad.
JUEVES, 27 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (24,42-51)
"ESTAD
EN VELA"
Dijo Jesús a sus discípulos: "Por tanto, estad en
vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera
el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no
dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros
preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Quién
es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre
la comida a sus horas? Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo
encuentra portándose así...". Ante el desconocimiento de la llegada del
Señor, Jesús nos pide que estemos en vela, que estemos preparados. ¿Qué
significa vigilar? Antes que nada, despertar de la inconsciencia. Cada momento
de nuestra existencia terrena es único e irrepetible. El sueño de la
inconsciencia no nos permite vivir la urgencia de la conversión. Si no
despertamos, seguiremos engañándonos a nosotros mismos. Vigilar es también
estar atentos a la realidad de cada día y de cada circunstancia. Si estamos atentos
en cada momento, viviremos cada instante como oportuno para vivir el amor a
Dios y a los demás. De un modo especial a los más necesitados. La sociedad de
consumo es especialista en mantenernos dormidos ante las oportunidades de hacer
el bien que la vida nos va presentando. Este ambiente consumista, si no
despertamos a las exigencias evangélicas, nos va esclavizando cada vez más.
Señor Jesús, danos la gracia de ser en verdad los criados fieles y prudentes
que viven despiertos a la voluntad del Padre.
VIERNES,
28 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo
(25,1-13)
"¡QUE LLEGA EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLO!"
Para mostrarnos la importancia de estar vigilantes en la espera del
Reino, Jesús contó a los discípulos la parábola de las jóvenes previsoras y las
descuidadas (Mt 25,1-13). El relato nos habla de una fiesta de bodas. Llenas de
alegría, un grupo de jóvenes "tomaron sus lámparas y salieron a esperar al
esposo". No todas van bien preparadas. Unas llevan consigo aceite para
encender sus lámparas; a las otras ni se les ha ocurrido pensar en ello. Como
el esposo tardaba en llegar, "les entró sueño a todas y se durmieron. A
medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!".
Ahora comienzan los problemas. Las jóvenes previsoras encienden sus lámparas y
entran con él en el banquete. Las descuidadas se ven obligadas a salir a
comprar el aceite. Al volver, "la puerta está cerrada". Ya es tarde.
No llegan a punto. Esta parábola es sencillamente una llamada a vivir la
adhesión a Cristo de manera responsable y lúcida ahora mismo, antes de que sea
tarde. Cada cual sabrá lo que ha de cuidar. No vale con ir tirando en la vida.
Estamos llamados a esperar a Jesús con las lámparas encendidas. El beato Pablo
VI en su testamento, entre otras cosas, destacaba el deseo de que cuando
llegara el momento de su muerte, el Señor le encontrase con la lámpara
encendida. He aquí un testimonio que nos recuerda la parábola de hoy. En el
bautismo todos hemos recibido una lámpara encendida y se nos invitaba a
mantenerla encendida. La Palabra de Dios nos invita a la vigilancia. Es decir,
vivir a fondo la esperanza cristiana. Esto conlleva vivir con espíritu de
responsabilidad y creatividad. Estrenar cada día la fe cristiana en el
horizonte cierto de esperanza y de caridad.
SÁBADO,
29 DE AGOSTO DE 2026. San Marcos (6,17-29)
MARTIRIO DE S. JUAN
BAUTISTA
La Iglesia hace hoy
memoria del martirio de S. Juan Bautista. De este acontecimiento nos habla el
Evangelio de hoy (Mc.6,17-29). La fama de Jesús se había extendido y el rey
Herodes había oído hablar de él. Elías fue uno de los profetas importantes de
Israel, cuya desaparición había sido fantástica. Se le esperaba de nuevo con
poderes celestes. La personalidad de Jesús hacía pensar en él, en Juan Bautista
resucitado o en 'un profeta' de los famosos. Dadas estas premisas, el
evangelista cree oportuno insertar la noticia del martirio de Juan Bautista por
Herodes. El Bautista, como buen profeta, en su predicación no sólo hace
análisis de una sociedad injusta, sino que sus denuncias también afectan a los
gobernantes. Le dice a Herodes: "No te es lícito tener la mujer de tu
hermano". Hay que ser muy valiente y muy libre para gritar la verdad cruda
e hiriente al poderoso. Aunque Herodes lo respetaba e incluso temía al pueblo,
que tenía a Juan por profeta, su esposa Herodías le odiaba y esperaba la
ocasión propicia para eliminarlo. La tragedia es presentada en molde
veterotestamentario. La narración evangélica nos recuerda al rey Ajab y a su
esposa Jezabel, que odiaba a Elías y estaba dispuesta a matarlo (cfr.
IRe.18-19). La ocasión se la ofreció su hija al bailar en la fiesta y obtener
el juramento de Herodes para que le pidiese hasta la mitad de su reino. La hija
de Herodías "salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Su madre le contestó:
La cabeza de Juan el Bautista". El rey Herodes cedió a la petición de la
joven y le entregó la cabeza del Bautista. La joven se la entregó a su madre.
"Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y le dieron
sepultura". Como decía San Beda el venerable: "No debemos poner en
duda que San Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de
nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo
forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad;
ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo. Cristo, en efecto, dice:
Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la
derramó por Cristo".
DOMINGO,
30 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San
Mateo (16,21-27)
"...TOME
SU CRUZ Y ME SIGA"
Hoy es domingo, el día del Señor. El profeta Jeremías (Jr 20,7-9) nos
habla de la llamada de Dios al ministerio profético. La aceptación de la
llamada supuso para él muchas dificultades. La cruz se manifestó en su vida
diaria como burla, oprobio y desprecio. A pesar de ello, se mantuvo fiel a la
llamada hasta el final. Como señala el Evangelio (Mt 16,21-27), el Señor Jesús
también sufrirá la persecución y la muerte en cruz por parte de las autoridades
judías y romanas. Al anunciar Jesús lo que le iba a suceder, "Pedro se lo
llevó aparte y se puso a increparlo: ¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede
pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: ¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres
para mí piedra de tropiezo, porque piensas como los hombres, no como
Dios". Las palabras, que Jesús dirige a Pedro, son muy duras. El apóstol
con buena intención intentó interponerse en el camino de Jesús. Este le señala
con claridad que el discípulo debe seguir detrás del Maestro, no al revés.
Dirigiéndose a los discípulos, Jesús les dijo: "Si alguno quiere venir en
pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien
quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la
encontrará...". Si libremente deseamos ser discípulos de Jesús, no hemos
de buscarnos a nosotros mismos, sino que hemos de cargar con nuestra propia
cruz y entregar nuestra vida por el Evangelio. Este es el camino para
encontrarnos de verdad con nosotros mismos. Si nos comportamos de este modo,
seremos sacrificio vivo y agradable a Dios, como se nos dice en la segunda
lectura (Rom 12,1-2).
LUNES,
31 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San
Lucas (4,16-30)
"HOY SE CUMPLIDO ESTA ESCRITURA QUE ACABÁIS DE
OÍR"
Antes de narrar la vida de Jesús, san Lucas nos presenta a Jesús en
Nazaret, donde había pasado la vida oculta. Entró en la sinagoga el sábado y se
puso en pie para hacer la lectura. "Le entregaron el rollo del profeta
Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a
evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de
gracia del Señor. Y enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se
sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír...". He aquí el
programa que Jesús quiere desarrollar en su vida pública. Un programa que él
proclama ante sus vecinos. Jesús se siente ungido por el Espíritu de Dios,
impregnado por su fuerza. Es ese Espíritu el que le empuja a dedicar su vida
entera a liberar, aliviar, sanar y perdonar. Nosotros conocemos por las
noticias que nos transmitieron los evangelistas, como Jesús es fiel al Espíritu
en todo momento y lleva a cabo este programa de actuación. En el mundo que nos
toca vivir estamos saturados de promesas, de palabras, de buenas intenciones, pero
en muchas ocasiones las obras no aparecen por ninguna parte. Jesús sí llevó a
cabo la voluntad de su Padre, rico en misericordia. Al final de su vida
histórica pudo afirmar : "Todo está cumplido"(Jn 19,30). Si
queremos seguir a Jesús, hemos de estar muy cerca de los que más nos necesitan,
de los que más sufren, de los más abandonados. Animados por el mismo Espíritu
de Jesús, hemos de ayudar a que nazca la liberación y hacer que sea una
liberación integral.

Participa con tu comentario...
Publicar un comentario