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lunes, 23 de noviembre de 2020

EL PAN DE LA PALABRA: DÍA 26 DE MAYO DE 2020


Martes, 26 de enero de 2020

En aquel tiempo, "Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame dentro de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego que ellos, no ruego por el mundo, sino que estos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti". 

Jesús comienza su oración sacerdotal levantando los ojos al cielo, lugar simbólico de la morada del Padre. Jesús ha atravesado ya el umbral que separa el tiempo de la eternidad y ha emprendido el camino hacia el Padre. Ha llegado la hora. Es la hora de la salvación definitiva  y acabada de la humanidad. La gloria de Jesús es la cruz como expresión máxima del amor. La vida, sin glosas, es el atributo  propio de Dios. Él es la Vida y la Vida no conoce la muerte. Esta vida eterna consiste en el conocimiento del Padre y de su enviado Jesucristo. Desde este momento de su existencia, Jesús vuelve su mirada retrospectiva sobre el camino recorrido, sobre la misión realizada por sus palabras y gestos salvadores. Realmente estamos ante una vida, que Jesús resume con una frase concisa: 'Yo he manifestado tu gloria cumpliendo la obra que me encomendaste'. A continuación, Jesús vuelve su mirada hacia sus discípulos. Estos han ido experimentando que en Jesús todo proviene del Padre como su fuente  primordial y originaria. Jesús ruega al Padre por ellos. Los considera como un regalo del Padre. El grupo de discípulos  es del Padre y del Hijo, porque el Padre se los ha dado y ellos han acogido al Hijo formando con él una comunidad de fe y amor. En clima de oración, dejémonos empapar por las palabras de Jesús. Nosotros queremos ser auténticos discípulos de Jesús en este momento de la historia. 

martes, 26 de mayo de 2020

lunes, 25 de mayo de 2020